Costos laborales en aumento: Revisa cómo proteger la rentabilidad de tu empresa
Inflación y costos laborales en Chile
La inflación chilena continúa acercándose al rango de referencia del Banco Central. En julio, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual de 0,1%, acumuló un alza de 2,9% durante el año y llegó a 3,5% en doce meses.
Entre las principales incidencias del mes estuvieron los aumentos en alimentos, bebidas no alcohólicas, vivienda y servicios básicos, mientras transporte registró una disminución.
Sin embargo, la moderación de la inflación no implica que todas las presiones sobre los costos empresariales hayan desaparecido. El Índice Nominal de Costos Laborales registró en junio un aumento interanual de 8,4%, mientras el Índice Nominal de Remuneraciones creció 7,7%.
Esta brecha impacta especialmente en las empresas intensivas en mano de obra, obligándolas a buscar alternativas para resguardar sus márgenes sin recurrir necesariamente al aumento de precios o al recorte de personal.
Estrategias operativas para proteger la rentabilidad empresarial
La moderación de la inflación ofrece un escenario más favorable para las empresas, pero no elimina las presiones derivadas de los mayores costos laborales. En ese sentido, Carlos Carvajal, cofundador de DataScope, explicó que:
"Si mantener una hora de trabajo cuesta cada vez más y la productividad avanza a un ritmo menor, las organizaciones necesitan encontrar dentro de sus propias operaciones espacios para generar más valor con los mismos recursos”.
Para responder a esta coyuntura, la firma DataScope planteó una serie de recomendaciones orientadas a optimizar la gestión interna y elevar la eficiencia por cada hora trabajada:
Identificación de tiempos inactivos: Establecer mediciones base para detectar horas perdidas en traslados innecesarios, esperas, búsqueda de información o duplicación de registros.
Reducción de reprocesos: Minimizar los fallos operacionales y las tareas repetidas que generan gastos dobles en personal, transporte y documentación.
Digitalización de tareas administrativas: Evaluar qué procesos pueden sustituir los formularios impresos y las planillas manuales por herramientas tecnológicas que liberen tiempo operativo y reduzcan el margen de error.
Toma de decisiones con datos en tiempo real: Estructurar indicadores clave para reaccionar de forma inmediata ante desviaciones en el servicio o la producción, impidiendo que las fallas eleven los costos.
Evaluación del impacto económico: Cuantificar el valor real de cada optimización realizada (como horas ahorradas o disminución de fallas) para consolidar la productividad como un indicador financiero tangible.
A través de estas acciones, las organizaciones pueden transformar la gestión operacional en una herramienta efectiva para contener los gastos acumulados y mantener su competitividad en el mercado.



