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Sin ratificar el acuerdo, delegación de Chile encabezada por Ahumada acude a cumbre del TPP11

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Por Ex-Ante
José Miguel Ahumada, Pablo Urria y Alejandro Buvinic viajan a Singapur en medio de la tensión en el oficialismo por las visiones acerca del tratado. Solo el sultanato de Brunéi y la República de Chile no han ratificado el CPTPP.

Despegue. El jefe de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), José Miguel Ahumada, partió junto con dos funcionarios de la repartición a la Sexta Reunión de la Comisión Ministerial del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), más conocido en Chile como TPP11.

  • Sus acompañantes son el jefe de la División Asia y Oceanía, Pablo Urria, y el jefe de la División de Servicios, Inversiones y Economía Digital, Alejandro Buvinic.
  • La contraparte de los chilenos serán los ministros de Comercio y jefes negociadores de los otros 10 países signatarios del acuerdo. Entre las materias por abordar está la discusión para que se sumen nuevos miembros al bloque. Chile puede participar en ese debate, pero al no haber ratificado el tratado no tiene poder de veto sobre ningún nuevo miembro.
  • Tal como anticipó Ex-Ante, el viaje de Ahumada con destino a Singapur estaba programado para ayer martes, pero sujeto a confirmación. Dada la alta tensión generada por el debate en el Senado del TPP11, Ahumada debió partir ayer a la Cámara Alta.
    • Sus intervenciones ante los senadores fueron bien evaluadas al interior del Gobierno, por al menos dos motivos. En primer lugar, describió datos de los beneficios arancelarios y no hubo críticas en su contra por parte de parlamentarios. Pero en segundo lugar, recordó que existe un debate internacional acerca del modelo de arbitrajes ad hoc en los mecanismos de solución de controversias entre inversionistas foráneos y Estado, asunto sobre el cual gira la “estrategia de side letters“.
    • Entre especialistas, sin embargo, el análisis es que su intervención fue sesgada al no destacar los beneficios no arancelarios (desde asuntos como acceso en compras públicas hasta la importancia geopolítica del tratado) y en ciertos segmentos incluso imprecisa.

Reunión. La cumbre ministerial en Singapur reúne a los 11 países signatarios del CPTPP: Australia, Brunéi Darussalam, Canadá, Chile, Malasia, México, Japón, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

  • La mayoría de los países ya ratificó el acuerdo; Malasia se unió al club el pasado viernes. Por lo tanto, solo están pendientes el sultanato de Brunéi y la República de Chile.
  • Mientras las dos coaliciones que sostienen al Gobierno están en tensión por la membresía plena de Chile, los otros países del TPP11 habitan en otra etapa: ya evalúan cómo han sido los primeros años del pacto y qué nuevas áreas incorporar.

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  • Nueva Zelandia es protagónico en al menos cuatro sentidos. Primero, su gobierno es ideológicamente próximo al de Boric, pero su primera ministra, Jacinda Ardern, pasó en el pasado de detractora del CPTPP a ser ahora una ferviente promotora. Segundo, fue el primer país en avanzar en la estrategia de side letters para quedar excluido del mecanismo de solución de controversias (solo consiguió cinco cartas). Tercero, se da por descontado que será uno de los países que aceptará la side letter de Chile. Y cuarto, el próximo año será la nación “jefa” del CPTPP tal como ahora lo es Singapur.

Nuevos miembros. El ministro de Comercio de Nueva Zelandia, Damien O’Connor, dijo que en Singapur habrá una “excelente oportunidad para los ministros para discutir la implementación del acuerdo y la expansión de su membresía, en el contexto de un contexto económico global desafiante”.

  • Reino Unido es en particular el candidato más probable para sumarse al pacto. Pero a diferencia de los países fundadores (entre los cuales estuvo Estados Unidos, pero quedó fuera por decisión de Donald Trump en 2017), los británicos no negocian un acuerdo, sino un acceso. Las primeras rondas fueron duras, porque la mayoría de los signatarios evaluó como como poco generosa la oferta de apertura a mercado planteada por Londres. A partir de esta semana en Singapur, y luego en Sidney, las partes seguirán en las conversaciones.
  • Aparte de los británicos, en la “fila” hay otras economías que han expresado su interés por acceder como miembros: China, Taiwán, Corea del Sur, Costa Rica y Ecuador, por ejemplo.
  • Según el sitio especializado Borderlex, los países solo signatarios (ahora únicamente Brunéi y Chile) pueden participar en las negociaciones. Sin embargo, mientras no sean socios plenos del CPTPP, carecen de un poder de veto que impida el acceso a un nuevo miembro. Por lo tanto, Chile acude en una posición desmejorada no solo por el rechazo que le provoca a Ahumada este tratado, sino porque ni siquiera tiene capacidad de influencia en determinadas decisiones.
  • El contenido del acuerdo entra en vigencia 60 días después de ratificado el acuerdo. Entró a regir en 2019 para los primeros socios que completaron el proceso.

Senado. El 11 de octubre es la fecha señalada para la votación del TPP11 en el Senado. Se da por descontada su aprobación, motivo por el cual las dudas están instaladas respecto de cuánto podría demorarse el Presidente Gabriel Boric en ratificar el acuerdo.

  • El Presidente de la República tiene la facultad exclusiva para ratificar los tratados internacionales tras su aprobación en el Congreso: si lo frena, puede desatar un conflicto con los representantes del Socialismo Democrático; si lo acelera, colisionará con los parlamentarios de Apruebo Dignidad. Por ahora, la decisión de perseverar con las side letters actúa como caja de cambios.
  • Ahumada, de cercanía con el Frente Amplio, representa el alma que prefiere frenar el tratado. Tiene un aval: el propio Presidente Boric votó en 2019 en contra del TPP11 cuando era diputado, y ahora ha dicho que el Gobierno no empuja el pacto dado que nunca estuvo en su programa presidencial. Radicó toda la discusión en el Senado.

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