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Científicos les enseñan a las vacas a ir al baño para proteger el medio ambiente

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Deutsche Welle
Por Deutsche Welle
Unos investigadores demostraron que los terneros pueden aprender dónde hacer sus necesidades. El estudio podría ayudar a reducir la contaminación del aire y crear granjas más abiertas y respetuosas con los animales.

Con el fin de reducir el impacto medioambiental que produce el amoniaco y el óxido nitroso de los desechos de las vacas, unos investigadores le enseñaron a estos animales ir al baño en una granja alemana, según un estudio publicado el lunes (13.09.2021) por la revista Current Biology.

De esta forma, los expertos pueden evitar que se acumulen y propaguen los residuos de las heces y orina de las vacas que generan amoníaco, un gas que se filtra en el suelo y que con la ayuda de microbios se convierte en óxido nitroso, el tercer gas de efecto invernadero más contaminante, después del metano y el dióxido de carbono.

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El estudio, liderado por investigadores del Instituto de Investigación de Biología de Animales de Granja (FBN) en Alemania y de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), ha demostrado que las vacas pueden ser entrenadas para ir al baño, lo que permite recoger y tratar los desechos, mantener el establo limpio, reducir la contaminación del aire y crear granjas más abiertas y respetuosas con los animales.

"Normalmente se asume que el ganado no es capaz de controlar la defecación o la micción, pero el ganado, como muchos otros animales o animales de granja, es bastante inteligente y puede aprender mucho. ¿Por qué no van a poder aprender a usar el retrete?", plantea Jan Langbein, psicólogo animal del FBN y autor principal del estudio.

Los terneros reciben un premio cuando orinan correctamente

Para enseñar a los terneros a hacer sus necesidades, los investigadores idearon el entrenamiento "MooLoo" que básicamente consistía en recompensar a los terneros cuando orinaban en la letrina y en conseguir que asociasen el hecho de orinar fuera de la letrina con una experiencia desagradable.

"Como castigo, primero utilizamos unos auriculares en el oído y reprodujimos un sonido muy desagradable cada vez que orinaban fuera. Pensamos que esto castigaría a los animales, no de forma demasiado aversiva, pero no les importaba. Al final, un chorrito de agua funcionó bien como disuasión suave", explica Langbein.

A las pocas semanas, los investigadores habían entrenado a once de las dieciséis terneras de la granja que, sorprendentemente, mostraron un nivel de rendimiento comparable al de los niños y superior al de los niños muy pequeños.

Ahora que los investigadores saben cómo entrenar a las vacas para que hagan sus necesidades, quieren trasladar sus resultados a granjas reales y explotaciones ganaderas con el ánimo de que "en unos años todas las vacas vayan al baño", concluye Langbein.

JU (efe, theconversation.com, cell.com)