El mensaje que Narumi Kurosaki le envió a su madre sobre Nicolás Zepeda días antes del crimen
Instagram - Nicolás Zepeda y Narumi Kurosaki
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El juicio de Nicolás Zepeda entra en su fase final este miércoles con el último interrogatorio del acusado sobre el crimen de Narumi Kurosaki. Luego, cada parte presentará sus argumentos con toda su fuerza en la batalla legal, mediante una serie de alegatos finales.
Sylvie Galley, en representación de la familia Kurosaki y Arthur del Piccolo, abrió el proceso que luego siguió con los alegatos finales de la fiscalía. El fiscal Vincent Auger pide 30 años de prisión para el chileno por asesinato.
Durante una década, Galley ha defendido a la familia Kurosaki. La abogada se levantó una última vez para enfrentarse a Nicolás Zepeda al que sus clientes comparan con un "demonio".
Para empezar, la abogada comenzó a leer repetidamente los intercambios escritos entre Narumi y Nicolás para ilustrar los mecanismos de control que el chileno intentaba imponer a su pareja, que se había mudado a Francia.
"Pasamos de que Narumi fuera 'la novia' a que fuera 'el objeto', alguien a quien manipular y moldear a su antojo. Pero lo que Nicolás no había previsto era que Narumi se cansaría y, a veces, desafiaría las condiciones que él intentaba imponerle", relató Galley.

La exasperación de Nicolás Zepeda en la antesala de su sentencia por crimen de Narumi: chileno rompió en llanto
"Nicolás se lo había advertido. 'Narumi, estoy perdiendo la paciencia'. Lo repetía una y otra vez: 'No juegues con mi paciencia'. Podemos ver que Narumi, en Francia, intenta recuperar el control de su vida", expresa Sylvie, según consignó el medio francés L'Est Républicain.
Luego, la abogada indicó que pocas semanas después de llegar a Besançon, Narumi le confió a su madre una información que fue enviada por mensaje. "Nico está demasiado enamorado de mí, me entristece. No puedo dejarlo, pero solo veo sus defectos", fue el texto que la joven le envió a su progenitora.
Tras esto, se dirigió al jurado, señalando que, a diferencia de los casos típicos de homicidio, no se había realizado ninguna autopsia para analizar, ni se habían publicado fotografías de un cuerpo torturado que situaran el crimen en una realidad tan visualmente espantosa como brutal.
"Nicolás Zepeda había tomado todas las precauciones para asegurarse de que esto nunca sucediera", lamentó la abogada. Para ella, este argumento refleja aún más la necesidad de "control" del chileno.
"Solo él sabe dónde escondió el cuerpo, solo él sabe cómo lo mutiló para meterlo en una maleta. Un cuerpo sin vida es torturado para ocultarlo... Controlar la muerte es saber que nadie más lo sabe. Es la expresión de la dominación absoluta. Narumi ya no existe en la tierra, ni siquiera como cadáver... Ya no existe", dijo Sylvie Galley.
Luego expuso los otros escenarios presentados por la defensa, solo para despojarlos de todo significado... y de todo motivo. Nicolás Zepeda, sin embargo, tenía un motivo para matar. "Narumi se convirtió en el instrumento de venganza de Nicolas Zepeda contra Arthur del Piccolo. La familia encuentra consuelo en la idea de que Narumi lo amó", añadió.
El alegato final de la abogada de Narumi
Sentadas en la primera fila, Taeko, Kurumi y Honami, la madre y hermanas de Narumi, lloraban desconsoladamente, con el rostro cubierto por pañuelos.

La respuesta de Nicolás Zepeda tras ser confrontado por su padre por desaparición de Narumi
Para sorpresa de todos en la sala, Sylvie Galley comenzó a hablar en japonés. Su voz resonó como una sentencia anticipada contra el acusado.
"Nicolas Zepeda les arrebató todo, le arrebató la vida a Narumi, le arrebató la muerte, pero hay algo que no nos ha arrebatado: su recuerdo", dijo y agregó con voz firme y segura una segunda frase en japonés.
"Quienes se han ido siguen viviendo en el corazón de quienes quedan… Descansa en paz, Narumi", concluyó.

