Operaba desde el extranjero y amenazó a un agente encubierto: quién es ‘Casabito’, el hombre tras negocio de metanfetamina en Chile
Un hombre sin rostro, que operaba a través de WhatsApp, que aparentemente ni siquiera se encontraba en Chile y con el apodo de “Casabito”, sería uno de los personajes clave detrás de una operación de tráfico de metanfetamina descubierta en pleno centro de Santiago.
Una investigación de Reportajes Teletrece reveló cómo una operación encubierta del OS7 de Carabineros permitió incautar cerca de 10 kilos de metanfetamina en cristales de alta pureza, además de otras drogas.

Detrás de las negociaciones aparecía “Casabito”, cuya verdadera identidad y ubicación todavía son investigadas.
¿Quién es “Casabito”?
Se trataría de un hombre supuestamente guatemalteco, que utilizaba un número de WhatsApp de ese país y que probablemente tendría residencia en Europa.
Pese a la distancia, “Casabito” habría tenido un rol fundamental en las negociaciones para vender importantes cantidades de cristales de metanfetamina en Santiago.

Su supuesto socio para la transacción, sin embargo, no era quien él pensaba: estaba negociando con un agente encubierto del OS7 de Carabineros.
El agente logró establecer contacto con “Casabito” y comenzó a negociar directamente con él.
Negociaba con el supuesto comprador desde el extranjero
Los audios obtenidos durante la investigación muestran a “Casabito” negociando personalmente el valor de la metanfetamina.
Inicialmente habló de $4,8 millones por kilo, aunque ofreció reducir el precio hasta aproximadamente $4,5 millones dependiendo de las cantidades adquiridas.

“Después de los tres que usted me compre o cuatro, yo se lo voy a poner redondo, 4.500”, sostuvo durante una de las conversaciones con el supuesto comprador.
“Casabito” posteriormente coordinó que su encargado en Santiago entregara una muestra gratuita de los cristales de metanfetamina al supuesto comprador.
El hombre encargado de concretar la entrega salió desde el departamento donde se encontraba acopiada la droga y se movilizó en scooter hasta calle Eleuterio Ramírez, donde se reunió con el agente encubierto.
La confusión de Casabito que terminó en amenazas contra agente encubierto
Con la muestra entregada y una relación de confianza en aumento, la operación avanzó hacia una compra mayor: El agente encubierto solicitó inicialmente 10 kilos de metanfetamina, pero la cantidad habría parecido demasiado riesgosa para la organización.
Finalmente, “Casabito” ofreció tres kilos.
“No le voy a hablar mentira. Yo lo puedo asistir con tres. Ya se lo mandé a hacer parada ahí, le dije que no me lo toque, que no le ponga la mano”, afirmó.
Pero inmediatamente abrió la posibilidad de realizar operaciones considerablemente mayores en el futuro.
“Cada vez que usted quiera 20 o 30 (...) yo se lo doy con la mitad de dinero”, aseguró.

Finalmente se acordó la adquisición de tres kilos por poco menos de $15 millones. De acuerdo con los antecedentes de la investigación, ese dinero sería utilizado por la organización para liberar el paso de un camión cargado con droga sintética.
El operativo terminó con la detención de dos personas vinculadas a la transacción y el allanamiento de departamentos relacionados con ellas.
En los inmuebles fueron encontrados cerca de nueve kilos adicionales de cristales de metanfetamina, además de aproximadamente un kilo de clorhidrato de cocaína y más de 1.200 pastillas de MDMA o éxtasis.
Pero “Casabito” no sabía que se trataba de una operación policial.
Desde la distancia, habría interpretado la desaparición de sus colaboradores como una “quitada de droga”, es decir, que una organización rival había robado el cargamento y mantenía retenido a uno de sus hombres.
Fue entonces cuando comenzó a enviar violentas amenazas al supuesto comprador, quien seguía siendo el agente encubierto.
“Tenemos el teléfono de tu mujer (...) tírame ese panita por ahí vivo y en salud”, amenazó en una de las escuchas al supuesto comprador.
La referencia al Cartel de Sinaloa
En otra de esas amenazas, “Casabito” entregó un antecedente que abrió una nueva línea investigativa: “Para que tú sepas que tú estás robando un cartel mexicano, aunque yo soy dominicano, es un cartel de Sinaloa que tú le estás robando”.
La eventual participación del Cartel de Sinaloa, sin embargo, no se encuentra acreditada.

El fiscal Fernando Anaís explicó que la investigación todavía no permite establecer esa conexión, aunque existen antecedentes relacionados con el posible origen de la droga.
“No se encuentra establecido, pero el tipo de droga, lo que indica la literatura, respecto a experiencias en países vecinos, lo más probable es que esta droga sea mexicana”, afirmó.
La investigación busca establecer la identidad real y el paradero exacto de “Casabito”, además de identificar a los demás integrantes de una red que estaría relacionada con el ingreso y envío de importantes cantidades de droga desde y hacia el extranjero.
Quizás también te puede interesar
