El fotógrafo, panelista y figura polémica de la televisión chilena Jordi Castell sorprendió al revelar en una reciente entrevista quién es el animador con el que “no volvería a trabajar nunca más” en la pantalla chica.

Sus palabras, emitidas sin aparente intención de generar un enfrentamiento, pronto se convirtieron en tema de conversación en medios y redes sociales, reavivando el debate sobre las relaciones entre rostros faranduleros y las tensiones del medio televisivo. 

Consultado en el podcast "Así, tal cual" sobre con quién jamás repetiría una colaboración en televisión, Castell respondió de forma directa: “Creo que con Julián Elfenbein”. El ex panelista de programas como Primer Plano explicó que su respuesta no nace de odio o rencor, sino más bien de una percepción profesional que ha cambiado con el tiempo. “Con todo lo que lo quise y lo buen compañero que fue… siento que dejó de ser atractivo como animador y comunicador”, dijo, añadiendo que él prefiere trabajar con personas a las que admira. 

La opinión de Jordi Castell bajo la mirada pública 

La elección de Elfenbein, conductor muy conocido por sus roles en diversos programas de entretenimiento y concursos, no pasó desapercibida en la industria televisiva. Ambos ya habían trabajado juntos, incluso compartiendo pantalla en Primer Plano, y han coincidido en eventos públicos y programas a lo largo de los años. Sin embargo, según Castell, la dinámica actual del trabajo y la percepción sobre la eficacia comunicacional llevaron a su decisión. 

Castell ha tenido en los últimos meses varias apariciones públicas donde ha lanzado opiniones sin filtro sobre la televisión nacional, cuestionando la manera en que algunos colegas abordan temas de salud, adicciones y responsabilidad mediática. En otras declaraciones, también se le ha visto criticar lo que considera “doble estándar” o hipocresía dentro de los medios, especialmente en el contexto del fallecimiento de figuras como el periodista Andrés Caniulef. 

Desde su salida de espacios tradicionales y su rol como panelista en programas independientes, Castell ha reforzado su imagen de comunicador que no teme hablar con franqueza, aun cuando sus palabras puedan incomodar. Si bien su mención a Elfenbein no fue acompañada de un ataque directo, sí marcó una postura sobre cómo percibe él la evolución de ciertos animadores y los impactos que pueden tener en la calidad de la televisión actual. 

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