Lo nuevo. Este miércoles, el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Arica declaró culpables de cinco delitos de tráfico de migrante agravado y dos de tráfico de migrantes simple a un ciudadano venezolano y a otro peruano, que ingresaron irregularmente por el desierto a más de 60 extranjeros desde Perú.

  • Los condenados —identificados como Yorman Espinoza Aguilera, de Venezuela y Esmaro Cubas Frías, de Perú— organizaban los cruces en el área donde el gobierno cava una zanja de tres metros de profundidad, en el marco del plan Escudo Fronterizo.
  • Según explicó la semana pasada a la Comisión de Zonas Extremas de la Cámara el comisionado presidencial para la zona norte Alberto Soto, el Ejército llevaba cavados a la fecha 3,5 kilómetros de zanja en Arica y 8,5 kilómetros en Tarapacá, a un mes de iniciadas las obras.
  • La meta del gobierno para esta primera fase es cavar 60 kilómetros de zanja.
  • El fiscal regional Mario Carrera destacó que “se logró condenar por la figura de tráfico de migrantes agravado, dado que entre las víctimas hay niños, niñas y adolescentes”.
  • “Respecto de los otros tres acusados condenados (previamente) en juicios abreviados, se les condenó, además, por asociación criminal”.
  • La sentencia de los dos condenados este miércoles —tras una investigación de la unidad de inteligencia y crimen organizado de la fiscalía, junto a la brigada de trata de personas de la Policía de Investigaciones— se conocerá el 11 de mayo.

El modus operandi. Mientras parte de la banda ingresaba legalmente el equipaje de los extranjeros por el paso Chacalluta, los “coyotes” los cruzaban irregularmente por el desierto. Luego los llevaban a un hostal controlado por el grupo delictual. Por el paso cobraban hasta US$ 700, pero había cobros adicionales por las maletas (US$ 20 o US$ 30) y por cargar a los recién nacidos por el desierto (US$ 70).

  • Primera fase. “Con fecha 10 de octubre del año 2024, en horas de la mañana, los imputados Marco Antonio Mamani Rojas y Steffany Aleshka Galarza Apaza ingresaron a territorio nacional, específicamente a la ciudad de Arica, por el Complejo Fronterizo de Chacalluta, a bordo del vehículo marca Brillance, color gris. Ambos imputados se encargaron de trasladar y facilitar el ingreso del equipaje de las víctimas extranjeras”, consignó uno de los hechos de la acusación.
  • “Coyotes”. “Por su parte, las víctimas extranjeras ingresaron ilegalmente desde la ciudad de Tacna, Perú, a través de pasos no habilitados, eludiendo el control fronterizo de Chacalluta, ingreso ilegal que fue facilitado y promovido por integrantes de la organización que actuaban como ‘coyotes’ o ‘trocheros’ (…), quienes guiaron e instruyeron a las víctimas por extensas caminatas en pleno desierto”.
  • El hostal. “Ya en territorio nacional, las víctimas fueron conducidas en vehículos de la misma estructura criminal hasta el hostal ‘Mayra’ (…) de Arica, lugar al que arribó el imputado Yorman Yohan Espinoza Aguilera, a bordo del vehículo marca Mazda, modelo Demio, color blanco (…) y el vehículo Honda modelo Fit (…), desde el cual descendieron diversas víctimas extranjeras, facilitando y promoviendo su ingreso ilegal al país y disponiendo su captación en dicho hostal”.
  • Tránsito. “Por su parte, el imputado Esmaro Cubas Frías, alias ‘comandante’, como administrador del hostal ‘Mayra’, se encargó de captar a las víctimas, disponer su alojamiento y exigir cobros adicionales por concepto de hospedaje y traslado”.
  • Equipaje. “Posteriormente, los imputados Mamani Rojas y Galarza Apaza procedieron a trasladar e ingresar el equipaje al interior del hostal, elementos que habían sido previamente ingresados de manera regular por el control de Chacalluta”.
  • Distribución. “Más tarde, las víctimas se trasladaron hasta el Terminal Rodoviario de Arica, portando los mismos equipajes trasladados por los imputados, donde abordaron buses con destino a otras ciudades del país”.
  • Tarifas. “A las víctimas adultas se les exigió un pago entre USD 150 y USD 300 por su ingreso ilegal al país, mientras que por cada niño se cobraba USD 70. A ello se sumaba un cobro adicional por el traslado de equipaje, que variaba entre USD 20 a 30 o $20.000 pesos chilenos”.
  • Hijo en brazos. “Asimismo, se constató que la víctima de iniciales D.A.P.N. debió pagar USD 70 adicionales a un ‘coyote’ para que cargara en brazos a su hijo (…) (03 años), durante el cruce por el desierto”.
  • Cobros sexuales. Otro de los hechos de la acusación relató que “en el caso de la víctima (…), al no contar con dinero, el imputado Yorman Yohan Espinoza Aguilera le exigió como forma de pago tener relaciones sexuales, a cambio del ingreso al país, hospedaje y alimentación para ella y sus tres hijos”.

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