Las restricciones con que parte el próximo gobierno. El equipo económico del Presidente electo José Antonio Kast, liderado por Jorge Quiroz, identifica cuatro indicadores heredados que marcarán el punto de partida de su administración y que podrían dificultar el inicio de su gestión.
- El diagnóstico apunta a un deterioro acumulado de las cuentas fiscales y del mercado laboral que limitaría el margen de acción del próximo gobierno.
- El próximo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, sostuvo tras conocer las cifras fiscales que “no estábamos equivocados sobre la gravedad de la situación” y añadió que “en el corto plazo la única forma de ordenar las finanzas públicas es siendo mucho más austeros con el gasto, combatiendo abusos y logrando mayores eficiencias”.
A continuación los indicadores que preocupan a La Moneda Chica.
1-Déficit fiscal. El resultado de la ejecución fiscal de los últimos tres años es considerado por el equipo entrante como el problema más grave del escenario heredado.
- El déficit estructural alcanzó 3,6% del PIB en 2025, muy por sobre la meta de 1,1% comprometida por el propio gobierno en su Decreto de Política Fiscal de enero de 2024.
- El eje de la institucionalidad fiscal es la regla establecida en la Ley de Responsabilidad Fiscal, que fija una meta dual: balance estructural y ancla de deuda de mediano plazo. La crítica se centra en la forma en que el actual gobierno fijó y ejecutó sus compromisos.
- En el primer Decreto de Política Fiscal de 2022 solo se estableció una meta de balance estructural de -0,3% del PIB para 2026, sin metas anuales intermedias, algo que —según Macarena García, economista de Libertad y Desarrollo— contravino el espíritu seguido por administraciones anteriores.
- Recién en enero de 2024 el exministro Mario Marcel definió las metas para 2024 y 2025 (-1,9% y -1,1% del PIB), las que tampoco se cumplieron. El resultado final fue un déficit estructural acumulado de 9,6% del PIB en el trienio, frente a una meta de 5,1%, lo que implica un incumplimiento de 4,5 puntos del PIB.
- Este incumplimiento se produjo sin eventos extraordinarios que lo justificaran, a diferencia de otros períodos marcados por la pandemia, el terremoto de 2010 o la crisis financiera global.
- Analistas advierten que las proyecciones oficiales contemplan un crecimiento de ingresos fiscales superior a 6%, pese a que 2025 incluyó recursos extraordinarios de empresas públicas.
- El propio Consejo Fiscal Autónomo (CFA) ha expresado su preocupación por credibilidad de regla fiscal ante el reiterado incumplimiento de metas del gobierno de Boric. Sus actas de febrero muestran los cuestionamientos al manejo fiscal que ha tenido la actual administración.
2-Deuda pública. El aumento de la deuda pública es el segundo elemento central del diagnóstico. La deuda del gobierno central cerró 2025 en torno a 41,7% del PIB.
- Si bien la Dipres de Javiera Martínez destaca que su crecimiento se contuvo, analistas sostienen que la evaluación relevante es el nivel que habría tenido si se hubiesen cumplido las metas fiscales. Según García, en ese escenario la deuda se ubicaría cerca de 37% del PIB.
- Además, la estabilización reciente del indicador no responde únicamente a una mejora en la gestión fiscal, sino también a factores macroeconómicos.
- El mayor crecimiento del PIB nominal —impulsado por la expansión de la actividad y la inflación— elevó el tamaño de la economía, reduciendo mecánicamente el peso relativo de la deuda. A ello se sumó la apreciación del peso frente al dólar durante parte del período, que disminuyó el valor en pesos de la deuda en moneda extranjera.
- Así, la moderación del ratio refleja en parte efectos contables asociados al ciclo económico y al tipo de cambio.
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3-Débil inversión. El tercer elemento es la debilidad de la inversión. Durante la última década la economía ha mostrado un crecimiento tendencial cercano a 2%, asociado a una formación de capital débil y a un clima de incertidumbre regulatoria que, según el equipo entrante, ha frenado proyectos de gran escala.
- El fenómeno se vincula al debate sobre la tramitación de permisos y a los tiempos de aprobación de proyectos, considerados por diversos actores como una restricción estructural para el crecimiento.
- El programa del nuevo gobierno contempla destrabar proyectos desde las primeras semanas de gestión con el objetivo de elevar el crecimiento hacia tasas cercanas a 4% al término del período.
4-Desempleo e informalidad laboral. La tasa de desempleo se ha mantenido sobre 8%, reflejando una recuperación incompleta del empleo formal y un crecimiento insuficiente para absorber la fuerza laboral. A ello se suma una tasa de informalidad cercana a 27%, lo que implica que más de uno de cada cuatro trabajadores se desempeña fuera de los sistemas de protección social.
- El equipo económico interpreta estas cifras como señales de rigideces estructurales del mercado laboral y baja capacidad de generación de empleo formal. Por ello apuntan a generar los incentivos tributarios para que las empresas creen nuevas plazas laborales.
Lo que viene. Para los analistas, las restricciones económicas heredadas implica que los ajustes tomarán varios años. Patricio Jaramillo, economista y director de Riesgo Financiero de PwC Chile, señala que “si bien los grandes desequilibrios —como cuenta corriente, inflación y tasas de interés— están ordenados, persisten desafíos relevantes que requerirán mucho trabajo”.
- Añade que reducir el déficit fiscal y disminuir la deuda pública tomará varios ejercicios y probablemente solo se logre revertir hacia el final del próximo gobierno.
- En materia de inversión, plantea que será necesario aprobar con mayor celeridad proyectos en carpeta y reconstruir la institucionalidad para recuperar la confianza.
- Respecto del mercado laboral, advierte que el desempleo sigue siendo alto y que la informalidad volvió a niveles de hace una década, con retrocesos en participación femenina y de trabajadores mayores de 50 años.