Vivir la vida en secreto como hombre gay en Nigeria era peligroso para Mohammed.

Él siempre era tenía cuidado cuando planeaba encontrarse con alguien. Pero un encuentro sacudió su vida para siempre.

Este padre de tres hijos conoció a Jamal en internet. Habían estado chateando por un tiempo hasta que finalmente decidió verlo en persona. Él le dijo que se había encariñado con él, que incluso le tenía confianza, así que una tarde se encontró con Jamal en el centro y luego fueron a su casa.

Pero era una trampa.

Mohammed estaba a punto de entrar en la ducha, pero una vez que se sacó la ropa, un grupo de hombres entró de golpe y comenzaron a golpearlo y a exigirle dinero.

Jamal y los otros hombres lo filmaron desnudo, rogándoles que lo dejaran ir.

"No podría creer que alguien en quien confiaba podía llegar al extremo de hacerme esto".

Cuando el video apareció en internet, Mohammed cuenta que su mundo se vino abajo.

Él había mantenido su sexualidad en secreto. En público era un hombre casado con una familia.

"Mi hijo me salvó"

Con la cabeza cubierta con una capucha blanca y una máscara para ocultar su identidad, Mohammed acordó hablar con la BBC mientras se garantizara su anonimato.

"Lloraba, me quería suicidar", dice.

Describió el momento en que una llamada a su hijo lo salvó de acabar con todo.

"Llamé a mis niños, a los tres. Mi hijo me dijo que amaba a su padre. Incluso aunque su padre fuera gay, él no tenía problemas con eso".

Protestas en Kenia contra la criminalización de la homosexualidad en Nigeria.

"Me dio una razón por la que no debería matarme".

Mohammed se derrumbó en este punto, se quitó la capucha blanca, se levantó, ocultó su rostro y comenzó a llorar. Revivir lo que le pasó fue demasiado doloroso.

Según un grupo de activistas que trabajan con la comunidad LGBT en Nigeria, entre 15 y 20 personas se ponen en contacto con ellos cada semana con historias similares a la de Mohammed.

Este tipo de chantaje, en el que se atrapa a una persona LGBT, se conoce en la comunidad gay de Nigeria como "kito"; el origen exacto del término no está claro.

El equipo de BBC Africa Eye entrevistó a 21 personas sobre sus experiencias como víctimas del "kito".

"No confío en nadie"

Emmanuel (un nombre ficticio para proteger su identidad), describe cómo él empezó a chatear con una amigo en internet, sin saber que la cuenta de su amigo había sido hackeada. Cuando acordó encontrarse con él, fue emboscado por una banda de unos cinco hombres.

"Hicieron un video conmigo, y me hacían preguntas raras. Me decían: '¿Cuál es el nombre de la escuela a la que fuiste? ¿De dónde eres? ¿Cómo se llaman tus padres?' Sabía que iban a usar ese video para chantajearme. Por eso les di información falsa".

Hay una escena gay clandestina en Lagos, pero los que participan deben tener mucho cuidado.

La banda no publicó el video de Emmanuel en internet, pero lo forzó a retirar 500.000 naira (US$1.000) de su cuenta bancaria y lo torturaron con una plancha.

Levanta su mano para mostrarnos las heridas que le dejaron en la base del pulgar. Después de repartirse el dinero, lo dejaron ir.

"Me hirieron mentalmente. Yo no confío en nadie. Simplemente me siento inseguro".

14 años de cárcel

En 2014, la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo se convirtió en ley en Nigeria, y se introdujo una nueva pena de 14 años de cárcel para cualquier persona que contraiga matrimonio o forme una unión civil con una persona del mismo sexo.

La ley también criminaliza las muestras de afecto en público de parejas del mismo sexo, e impone una condena de 10 años de prisión para aquellos que "directa o indirectamente hagan una muestra pública de una relación de amor entre personas del mismo sexo".

Asimismo, se prohibieron los bares gays y se introdujo un castigo de 10 años de cárcel para cualquiera que registre, opere o participe en clubs, sociedades y organizaciones gays, incluidos los simpatizantes de estos grupos.

La aprobación de la ley tuvo un amplio apoyo, según algunas encuestas, y significó que Nigeria tenga algunas de las leyes más estrictas contra la homosexualidad en África. Los 12 estados del norte ya podían sentenciar a muerte a las personas bajo la Sharía o ley islámica, por participar en actos homosexuales.

La nueva ley, según un informe de Human Rights Watch, "autoriza oficialmente abusos contra la comunidad LGBTI, lo que efectivamente empeora una situación mala".

La cineasta Uyaiedu Ikpe-Etim dice que algunas personas celebran los ataques a las personas LGBT.

En 2014, las noticias en los medios sobre violencia y extorsión contra la comunidad LGBT eran comunes y los activistas dicen que desde entonces ha habido una explosión en los casos de kito.

La cineastra Uyaiedu Ikpe-Etim, quien vive abiertamente como una mujer homosexual en Nigeria, dice que el chantaje contra las personas LGBT esta "desbocado"

"Día sí día no aparece una historia en internet. A veces hay casos en que la persona ha sido linchada hasta morir".

"Y (lo peor) son las reacciones de los otros nigerianos. Es casi una celebración. 'Oh, genial, bien, los matan. No se les debería permitir salir'. Y simplemente no hay justicia".

Etim dice que lo que lo hace más duro aún es que las víctimas sienten que no pueden ir a la policía por miedo a ser arrestadas o incluso atacadas.

"Es triste, ¿sabes?".

Ella dice que la comunidad gay, que está forzada a vivir online, tiene que ser también cuidadosa allí.

"No tenemos el privilegio heterosexual de acercarnos a una persona en la calle o en un restaurante y decirle por ejemplo: '¿Me das tu número?'".

Trabajo conjunto

Sin embargo, algunos funcionarios encargados de hacer cumplir la ley están trabajando con activistas para detener a los chantajistas.

BBC Africa Eye contactó a un funcionario de los Cuerpos de Seguridad y Defensa Civil de Nigeria (NSCDC, por sus siglas en inglés). Él trabaja junto con un equipo de activistas que se hacen pasar en internet por personas LGBT que están buscando una potencial pareja.

El objetivo es engañar a los chantajistas.

"Para mí, no hay nadie que esté por encima de la ley en el país. El chantaje es un delito muy malo. Es un crimen muy grande", dijo hablando con la BBC bajo condición de anonimato.

La homosexualidad puede ser castigada con hasta 14 años de cárcel.

"Si alguien trae un caso a mi mesa sobre cualquier chantaje a una persona gay, lo buscaré. Definitivamente".

Las víctimas contactan al equipo de activistas con los nombres y fotos de los chantajistas. A su vez, envían la información a los NSCDC, que comienzan el proceso de capturar a los delincuentes.

"Dondequiera que estén, quiero decirles que no hay escondites para los chantajistas en Nigeria".

El problema al que se enfrentan es persuadir a las víctimas para que testifiquen ante los tribunales. En un país donde ser gay puede enviarte a la cárcel, pocas personas se presentan y son honestas sobre su sexualidad.

Esto significa que los chantajistas rara vez llegan a los tribunales.

Y hay poco consuelo para las víctimas.

Muchas de las personas entrevistadas por BBC Africa Eye han perdido su trabajo desde que los videos de sus chantajes fueron subidos a internet. Algunos han sido expulsados de sus casas, otros han sido separados de sus familias. Todos ellos estaban luchando con su salud mental.

A Mohammed, que incluso había considerado acabar con su propia vida, le queda un sentimiento de vergüenza porque su video sigue disponible en internet.

"Sé que todavía están viendo el video", dice.

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