La policía y las autoridades británicas están indignadas por las filtraciones aparecidas en los medios estadounidenses respecto de las investigaciones sobre el atentado del lunes en Manchester.

Primero fue el nombre del atacante, Salman Abedi, pese a que los investigadores ingleses habían preferido mantener su nombre en reserva. 

Pero la situación que colmó la paciencia y que ha motivado a los uniformados a no compartir más información del caso con las agencias norteamericanas fue la aparición de las imágenes forenses de la bomba utilizada en el ataque, publicadas ayer el New York Times.

"No podemos arriesgarnos a que siga sucediendo, así es que hemos tomado una decisión temporal que sirve para fija límites", dijo el alcalde del Gran Manchester Andy Burnham, quien espera retomar el contacto en el corto plazo.

Según The Guardian, la policía británica "considera que estas filtraciones no tienen precedentes" y que implican un "potencial daño" a las pesquisas.

Se ha asegurado que la decisión no estuvo influenciada por el gobierno de Theresa May, aunque la postura de la primera ministra va en una línea similar y le advirtió de la situación a Donald Trump durante sus encuentros de esta jornada en Bruselas.

"Le dejaré muy claro que los datos de inteligencia que compartimos entre nuestros fuerzas de la ley debe permanecer seguro", manifestó May.

En esta ocasión, el presidente de Estados Unidos tomó nota y de inmediato solicitó una investigación oficial. "Pido al Departamento de Justicia y a otras agencias relevantes que lancen una completa investigación al respecto", expresó

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