Durante la jornada de este lunes arribó de regreso al país Macarena Chahuán, la chilena que viajaba junto a otros seis chilenos en la flotilla con apoyo humanitario a Gaza y que fue detenida por Israel, acusando un secuestro mientras desarrollaba la misión.
En el Aeropuerto de Santiago, la periodista miembro de los voluntarios de la Global Sumud Flotilla cuestionó ante 24 Horas que "Israel no puede seguir actuando con la impunidad que está actuando".
Asimismo, expresó que "no me parece que esté bien normalizar los vínculos que tiene el Gobierno de Chile con Israel. Hay países como Turquía y Pakistán que están rompiendo vínculos, España también ha roto vínculos, y creo que es necesario movilizarse para que esto no siga pasando y para que Israel no siga actuando con la impunidad que está actuando".
Pero junto con sus descargos, Macarena Chahuán también relató las horas vividas mientras se encontraba en cautiverio.
Macarena Chahuán detalla torturas tras ser detenida por Israel
"Yo todavía estoy un poco incomunicada, todavía estoy sin teléfono. Nos detuvieron, nos interceptaron a 23 botes, de los 54, hay uno que fue dejado a la deriva. O sea, los militares israelíes entraron al bote, rompieron todo y dejaron a siete personas ahí en medio del mar, incomunicadas por supuesto", relató la chilena en su llegada al país.
"Los otros 21 botes nos llevaron a todos los integrantes detenidos, presos, rehenes más bien dicho, a un buque que era una cosa que yo nunca había visto ni en las películas. Era un barco muy grande, en donde parecía un campo de concentración y una cárcel, en donde había tres containers. Nos tenían realmente peores que a animales en la industria ganadera y estuvimos ahí en condiciones muy malas", detalló.
"Fuimos torturados, expuestos a calor extremo, a frío extremo. Nos sacaron todos los abrigos, yo no tenía ningún abrigo, muchos de mis compañeros fueron golpeados también. Ellos también seguramente tienen las mejores tácticas de poder inmovilizarte, que parezca una manera muy sencilla, pero te duele un montón", continuó.
"Al final lo más fuerte de todo es que están constantemente generando un terror psicológico muy fuerte. A cada rato tiraban como estas bombas de sonido muy fuerte. Muchas veces entraban donde estábamos todos nosotros, 181 personas, imagínate 181 personas en tres containers y un cuadrado de 30 metros de largo, no más, con suerte cabíamos. No podíamos dormir todos dentro, no podíamos dormir todos dentro de los containers porque no cabíamos", añadió sobre las condiciones en que estuvo retenida.
Luego de dos noches, "sufriendo distintas tácticas de tortura", comentó Macarena, fueron trasladados hasta Grecia. Ellos pensaban que serían llevados a Palestina.
"Un día en la mañana nos sacaron de manera muy violenta, a un compañero mío le dispararon en la pierna con estas balas de bombas de sonido y lo dejaron probablemente con daños en la córnea también", expresó.
"Y ahí Grecia fue completamente partícipe de la interceptación. Había tres botes griegos que estaban junto a los botes israelíes mientras nos estaban interceptando, y luego cuando llegamos a tierra griega estuvimos tres horas sin agua. Había una ambulancia que no tenía médico, no pudimos comunicarnos en 12 horas", detalló.