La desaparición y posterior muerte de Jorge Matute Johns ha estado en la palestra estos últimos días debido al estreno de la serie de Netflix insipirada en el caso que se remonta a 1999, llamada 'Alguien tiene que saber'

Sobre la producción la madre de Coke, María Teresa Johns, se ha referido con palabras críticas, indicando que es "una basura" y que "todo lo que han hecho me ha dañado la salud".

Asimismo, dijo en el matinal de TVN que "he pasado por tantas cosas que ustedes no tienen idea. Encuentro que en estos 27 años no he podido asumir un duelo como corresponde. Tampoco han dejado descansar a mi hijo en paz".

En la serie, si bien se ocupan nombres ficticios, la historia se apega a las principales piezas del caso Matute Johns: la ciudad de Concepción, el joven desaparecido, el detective, la madre y el hermano y, por supuesto, el sacerdote.

Este último, interpretado por el actor Gabriel Cañas, se vuelve un personaje central de la historia en el momento en que recibe una confesión en que se le revela información importante sobre el paradero de Julio Montoya (Clemente Rodríguez), el joven visto con vida por última vez la madrugada del 20 de noviembre de 1999 en la discoteca 'La Cucaracha' (nombre real del local nocturno que también se usó en la ficción).

Pese a la presión que ejerce el prefecto Montero (Alfredo Castro), el cura agustino se mantiene firme y se niega a compartir el contenido, debido a que se lo prohibe revelar el secreto de confesión.

Esto que se mostró en la serie fue idéntico a lo sucedido an la realidad. Lo declarado por Andrés San Martín –nombre real del sacerdote– causó revuelo porque, tal como se muestra en la producción de Netflix, en ese instante se desconocía el paradero del universitario y continuaban las diligencias para localizarlo.

La declaración judicial del exsacerdote por caso Matute

En su declaración judicial, Andrés San Martín entregó información que lo posicionan como una figura clave en la investigación. Según relató, el profesor Mario Quiroz, quien organizaba de vez en cuando encuentros sobre el duelo, le habría revelado a través de gestos que el joven fue "lanzado" cerca de su domicilio, detalló BioBioChile.

—Yo solo la iba a acompañar a dejarla, no tenía ninguna intervención acordada en ese seminario y tampoco me iba a quedar. Esa fue la primera vez que conocí y vi al Sr. Quiroz, él nos esperaba en la puerta del auditórium, me consultó cuál era mi labor con la señora Johns y yo le dije que estaba haciendo un trabajo pastoral con ella, en términos de resignación— aclaró San Martín.

Y continuó: 

—Mientras alguien bajaba a la señora Johns hacia el auditórium, yo me quedé un rato con Quiroz, pues él me insistía que me quedara y los acompañara. Finalmente me convenció, así seguimos caminando por el pasillo del auditórium y me siguió conversando mientras avanzábamos y de repente me dice que Coke había sido lanzado. La verdad es que me hace el movimiento de vaivén con las manos como demostrándome que lo habían lanzado, agregando que había sido cerca de donde yo vivía. En ese momento, la conversación terminó, se prendieron las luces y yo me subí al escenario junto con la señora Johns. Nunca más conversé con el señor Quiroz sobre el tema concreto de Matute.

El ahora exsacerdote explicó que hubo una segunda oportunidad en la que conversó con él.

—El señor Quiroz pasó por la Parroquia, conversamos temas privados de su situación personal, nada del caso Matute. Yo no le hice ninguna pregunta sobre lo que me había revelado antes en el Seminario. Nunca recibí de Quiroz una confesión como sacramento. Es falso que haya recibido como secreto de confesión por parte de Quiroz algún antecedente del caso Matute. Después me sorprendió su muerte— dijo en su declaración.

El secreto de confesión 

En su declaración, San Martín descartó que fuera a Roma a solicitar una dispensa para revelar alguna conversación con Quiroz. Si bien reconoció el viaje, sostuvo que fue "por otra razón".

—Yo como Agustino llegué a la casa General de la Orden, allí tomé contacto con uno de los Superiores de la Orden, con quien me entrevisto y le hago saber lo que me está pasando, y él me reitera que el secreto de confesión lo debo guardar hasta la muerte.

Según contó, cuando recibió el secreto de confesión, le hizo saber a la persona que él debía acudir donde el Padre Carlos Puentes para entregarle esa información.

—Luego llamé a Puentes para advertirle que iba a ir posiblemente este señor, para que lo recibiera. Nunca supe si finalmente fue a hablar él. Mi preocupación en ese momento fue solamente remitir al confesante donde Carlos Puentes. Luego de esta confesión, yo empecé mi labor de acompañamiento con la señora Johns, con harta paciencia hasta que me aceptara e iniciando un trabajo de resignación, que aceptara la muerte de su hijo.

Y agregó: 

—Por cierto [María Teresa Johns] me insistía en que yo le revelara los hechos de la confesión (…) Debo señalar que respecto de los hechos mismos de la confesión que recibí yo nunca he dado pistas, no puedo realizarlo: las pistas a que me refería solo son aquellas que me había indicado Quiroz en la conversación que me referí.

Cabe mencionar que tal como se mostró en la serie, el cura viajó a Italia tras solicitar a la Santa Sede ser dispensado de sus obligaciones. Esto se concretó en 2007, cuatro años después de la controversial liturgia en la parroquia El Buen Pastor.

Tras abandonar la vida religiosa, Andrés San Martín se casó y se radicó en la región del Maule. Además, asumió la dirección de un establecimiento educacional, según consignó La Tercera

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