Con la llegada del invierno y el aumento de los virus respiratorios, una de las dudas más frecuentes es cómo distinguir un resfrío común de una influenza. Aunque ambas enfermedades comparten algunos síntomas, sus efectos en el organismo pueden ser muy diferentes, especialmente en personas mayores, niños pequeños y pacientes con enfermedades crónicas.

La doctora Carolina Herrera, broncopulmonar de Clínica Dávila, abordó esta diferencia durante una entrevista, donde además insistió en la importancia de la vacunación para evitar cuadros graves.

¿Cómo reconocer un resfrío común?

Según explicó la especialista, el resfrío común suele manifestarse con síntomas predominantemente respiratorios altos.

"Tres días de romadizo, congestión nasal, dolor de garganta, estornudos y llorar los ojos" son algunas de las señales más frecuentes asociadas a este cuadro, indicó Herrera.

La médica explicó que el principal responsable suele ser el rinovirus, uno de los agentes virales más comunes. Sin embargo, advirtió que incluso un resfrío puede complicarse en personas con factores de riesgo como diabetes, obesidad, tabaquismo o enfermedades crónicas.

"A ellos un resfrío común los puede llevar a una neumonía grave", señaló.

Influenza: fiebre alta y malestar repentino

A diferencia del resfrío, la influenza suele aparecer de forma brusca y con síntomas más intensos.

La doctora Herrera explicó que esta enfermedad se caracteriza por "fiebre alta repentina, hasta 39 grados, una fatiga y un malestar físico importante". Además, algunas personas pueden experimentar sensibilidad a la luz, dolores musculares intensos y una marcada sensación de agotamiento.

En los niños también pueden presentarse síntomas digestivos como diarrea, falta de apetito y rechazo a la alimentación.

"Es una enfermedad que le puede dar a cualquier persona, a niños, adultos y jóvenes", afirmó la especialista.

Los síntomas de alerta en niños y lactantes

La broncopulmonar llamó a los padres y cuidadores a estar atentos a ciertos signos que requieren atención médica inmediata.

Entre ellos destacó:

  • Respiración rápida.
  • Hundimiento de las costillas al respirar.
  • Labios morados.
  • Extremidades frías.
  • Rechazo a la alimentación.
  • Decaimiento extremo.

"Esos pacientitos es mejor llevarlos de inmediato" para una evaluación médica, señaló.

La vacuna no evita todos los contagios, pero sí los casos graves

Uno de los principales mensajes de la especialista fue derribar el mito de que vacunarse impide completamente contraer influenza. "Te puede dar influenza porque te puedes contagiar, pero va a ser una influenza mucho menos sintomática y desde luego menos mortal", explicó.

Además, recordó que la protección no es inmediata y que el organismo tarda aproximadamente 14 días en desarrollar una respuesta adecuada tras la inoculación.

Qué hacer si tienes influenza

En caso de presentar síntomas compatibles con influenza, la recomendación es priorizar el reposo y evitar exponer a otras personas al contagio.

La doctora Herrera recomendó:

  • Mantener reposo.
  • Beber abundante líquido.
  • Evitar reuniones y actividades sociales.
  • Utilizar mascarilla en espacios cerrados y transporte público.
  • Consultar oportunamente si los síntomas empeoran.

La especialista recordó que existe tratamiento antiviral específico para algunos casos de influenza, por lo que un diagnóstico oportuno puede marcar la diferencia, especialmente en personas con factores de riesgo.

Un llamado a la vacunación antes del peak invernal

La doctora Herrera insistió en que la vacunación sigue siendo la medida más efectiva para disminuir hospitalizaciones y muertes asociadas a la influenza.

"Las vacunas salvan vidas", enfatizó.

Según explicó, la evidencia observada en unidades de cuidados intensivos muestra que los cuadros más graves suelen concentrarse en personas que no recibieron la vacuna, por lo que llamó especialmente a embarazadas, adultos mayores y padres de niños pequeños a completar su inmunización durante esta temporada.

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