Cientos de banderitas blancas en un espectáculo en horario atípico para el Movistar Arena. Desde las 15:00 horas, un mar de niñitas —que promediaban los seis años de edad— llegaba junto a sus padres al recinto del Parque O'Higgins para disfrutar del primero de los seis shows que el elenco de "Soy Luna", el último fenómeno infantil de Disney, daría en nuestro país.

Mucho color rosa y cintillos, con el logo del programa y las imágenes de sus protagonistas, combinaban con el flameo de los banderines alzados por las 11.000 personas que agotaron el concierto para ver a sus ídolos.

Horas antes del espectáculo, la propia Karol Sevilla —Luna en la serie— adelantaba la esencia del show. "Lo que está padre es que se sentirán viendo un capítulo de la televisión en vivo, porque todo lleva una historia, entonces van a poder ser parte de este capítulo", dijo la actriz a T13.cl.

Y, en parte, así fue. Desde las 16:00 horas, las fanáticas y sus padres vieron en directo cómo la historia de amor entre Luna y Matteo Balsano —interpretado por Ruggero Pasquarelli— se entrelazaba con bailes, un sinfín de canciones y la aparición del resto de los personajes recreando pequeños scketch dentro del show.

El escenario estaba dado para esa mezcla. Una construcción de tres niveles con dos pantallas gigantes (en un primer y segundo piso) era el espacio por donde los actores podían desenvolverse: o tocar la guitarra sentados en la escalera o patinar en el plató principal o mostrar la ilusión de un rockero power trío en el nivel central.

Cuatro tarimas laterales —con dos pantallas cada uno— donde se ubicaban los músicos, además, edificaban un  tablado lleno de color, donde se proyectaba todo tipo de imágenes: un cielo estrellado, una selva para retratar la libertad o unas gráficas donde aparecía nombrado cada país de Latinoamérica que es parte de este tour.

Jorge López, el único compatriota dentro del reparto, vivió un show aparte. Una de sus compañeras le dedicó una canción como "mi chileno favorito" y se mostró muy emocionado al recordar que siempre quiso presentarse en un escenario nacional.

"Gracias Chile, los quiero mucho", fue su pequeño discurso en medio de un espectáculo que sucedió 26 canciones en una hora y 45 minutos, pasando por todos los ritmos de moda. De la electrónica a la música disco, y de la balada romántica al pop-rock. Incluso, con los ya reconocidos covers a Soda Stereo ("Prófugos"), Fito Páez ("A rodar la vida") y Reik ("Yo quisiera").

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