Una investigación internacional plantó que la prevención de la demencia podría comenzar mucho antes de alcanzar la vejez.
El estudio, publicado por The Conversation, señala que desde la niñez hay ciertos hábitos y condiciones que tendrían efectos acumulativos en la salud cerebral.
Los especialistas descubrieron que las primeras etapas de la vida también influyen en la aparición de enfermedades neurodegenerativas, por lo que la demencia no depende solo del envejecimiento.
Los hábitos en la infancia que podrían influir en riesgo de padecer demencia en la vejez
Entre los factores identificados se encuentran: sedentarismo, el consumo de alcohol y tabaquismo.
Estas prácticas generalmente comienzas en la juventud, y con los años, generan efectos negativos en la salud. Aunque sus consecuencias generalmente no se perciben de inmediato, sí pueden incrementar el riesgo de demencia en la vejez.
El rendimiento cognitivo en la niñez también puede relacionarse con las capacidades mentales durante la vejez.
Dentro de la investigación, también señalan que cerca del 80% de los adolescentes con obesidad, mantienen esta condición en la adultez, lo que puede derivar a la hipertensión.
¿Cómo prevenir la demencia?
En el mismo estudio, los investigadores proponen un enfoque integral que incluye políticas públicas y programas de salud que abarquen desde la infancia hasta la vejez. También destacan la importancia de educar a la población.
Además, los especialistas subrayaron la importancia de seguir estudiando los efectos secundarios que podrían tener en la salud cerebral los alimentos ultraprocesados, el estrés crónico, el tiempo frente a pantallas o la exposición a microplásticos.