Pedro Rivera, edad: 53, enterrado durante 5 años, 239 días, 47 minutos, 10 segundos.

Koutsousis, edad: 47 minutos, enterrado durante 33 años, 282 días, 51 minutos, 15 segundos.

Estos son dos de alrededor de un millón de hombres, mujeres y niños -muchos, como Koutsousis, bebés- que fueron enterrados desde 1869 en Hart Island, a pocos kilómetros de Manhattan.

Reflejando la población de Nueva York, es una colcha de retazos multiétnica, en la que encuentras a Jaime y James, Mohamed y Moisés, Anastasia, Hans, Olayiwona y Tadeusy.

Pero tienen algo en común: cuando murieron, nadie vino a reclamar sus cuerpos.

Por ello, son sepultados en la isla, usualmente en fosas comunes y sin mucha ceremonia.

De hecho, a menudo los únicos testigos son prisioneros de la notoria cárcel de máxima seguridad Rikers Island, a quienes el Departamento de Prisiones de la ciudad les paga para que se ocupen de la lúgubre tarea.

Hasta hace poco, la isla era en gran medida una zona vedada para el público.

Para llenar tantos vacíos, un grupo llamado The Hart Island Project virtualmente creó una isla virtual.

Se trata de un conmovedor y valioso museo en la web en el que se combinan el servicio público, la tradición oral y la imaginación para resucitar las historias de los muertos.

En el Travelling Cloud Museum -museo de la nube viajera-, hay de información, imágenes y videos de Hart Island.

Pero además, flotan los datos conocidos de las 65.801 personas enterradas en la isla desde 1980.

Nombre, edad, el tiempo desde que fue enterrada o encontrada -en el que los segundos corren hasta volverse minutos, horas y días-, ubicación de la tumba.

Y quizás lo más maravilloso: la posibilidad de hacer clic y contribuir con información sobre esa persona, en palabras, videos e imágenes, o leer lo que se sabe de la historia de ella.

La gama de historias es amplia.

A lo largo de la historia, Hart Island ha sido lugar de trabajo para indigentes, hospital, prisión, campamento de internación de la Guerra Civil, reformatorio y base de misiles.

Hay desde fragmentos de vida como...

Desiree Williams, edad desconocida

Encontrada hace 14 años, 52 días, 58 minutos, 47 segundos

Información proporcionada por Paul Sexton, 15.5.2016

"Yo conocí a Desiree Williams. Nos conocimos cuando trabajábamos para la Iglesia de las Fantasías Realizadas, un servicio a domicilio de marihuana del Papa de la Marihuana a finales de los años 70.

"Después vivimos en Charlton Arms donde ella salía con un amigo mío llamado Alabama Bob. Ella tenía unos 35 años en 1984. Lo último que supe es que se mudó a Oregón a mediados de los 80".

Hasta revelaciones completas como...

Hope Bagger, 97 años

Encontrada hace 25 años, 292 días, 55 minutos, 27 segundos

Información proporcionada por Karen Muiter, 17.5.2016

"Hope Bagger era la representante en Nueva York de las Gray Panthers (panteras grises) en los años 70 y fue un miembro influyente de la organización.

En 1972, a la edad de 81, Hope convenció al asambleísta de Nueva York Franz Leichter de que presentara una propuesta de ley para prohibir la jubilación obligatoria en el estado.

Según el libro 'Gray Panthers', Hope fue una organizadora sindical en Detroit durante los años 30. Se mudó a Nueva York con su esposo, un oficial naval, en 1934, y trabajó como profesora y en la industria de recursos humanos hasta la edad de 80 años.

'Noté cuán difícil era para la gente mayor mantener sus puestos de empleo y estaba decidida a trabajar como voluntaria contra ese problema apenas me retirara'".

Las vidas de los que nadie reclamó

"Cada una de las marcas blancas que se ven en el suelo indica que hay mil bebés enterrados ahí", le dijo a la BBC Melinda Hunt, creadora del Hart Island Project.

"Las historias son más interesantes porque son un poco más complejas que las de quienes tienen una vida llana, rodeados de una familia y amor, y son muy distintos a los obituarios habituales", opina Melinda Hunt, la creadora del Hart Island Project.

Hunt ha estado ayudándo a los familiares de los enterrados a obtener registros y a negociar visitas a la isla desde 1994

Uno de los que han contribuido a esas historias del museo web es Pawel Winiarski, quien escribió sobre su padre Jan.

"Lo recuerdo como una persona a quien quise, que me quiso... su sonrisa. Pero algunos de los recuerdos no son tan buenos porque él tenía un problema con el alcohol", le contó desde Polonia a la BBC.

Jan Winiarski fue a Nueva York en busca de trabajo pero terminó en un albergue para indigentes. Pasaron 7 años antes de que su hijo se enterara de su muerte.

Cuando la embajada de Polonia le confirmó que estaba enterrado en Hart Island, Pawel se comunicó con Melinda Hunt.

Jan murió en el año 2000, tras caerse por las escaleras del metro, borracho, cuenta su hijo en el sitio web, junto con otros detalles.

Pavel sabe que lo que escribió en el espacio reservado para su padre en The Travelling Cloud Museum no es un panegírico típico, pero le parece que así debe ser.

"Es parte de lo que Hart Island es y la gente debe saber que se trata de un lugar especial", afirma.

Para vivos y muertos

A Pawel le gustaría visitar con sus hijos el lugar donde sepultaron a su padre, algo que sólo ha sido posible desde julio de 2015.

Irónicamente, hasta entonces, a pesar de que cualquier persona podía ser enterrada en Hart Island, a nadie, ni siquiera los familiares, se les permitía visitar las tumbas.

Rosalee Grable en 2015 visitando el sitio en el que sepultaron a su madre. (Foto cortesía de The Hart Island Project)

Ese fue uno de los varios y duramente luchados logros de The Hart Island Project, que ahora está en pos de otro aún más ambicioso: conseguir que se convierta en un parque público.

Que un lugar tan lúgubre se convierta en un espacio para ir a hacer picnics puede sonar raro, pero según Melinda Hunt, la anomalía es el tabú que rodea a Hart Island.

"En Nueva York, todos los sitios donde había fosas comunes antes se convirtieron en parques importantes: Washington Square, Madison Square, la biblioteca pública de Nueva York... todos tienen todavía los sitios de sepultura ahí".

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