El chileno Néstor Pérez-Arancibia, experto en microrobotica, junto a dos colegas, forma parte del equipo, de la Universidad de California del Sur, creador del RoBeetle, un pequeño robot autónomo de solo 88 miligramos, considerado el más pequeño de su clase.  

El dispositivo dotado con un revolucionario sistema muscular artificial, podría servir para vigilancia, rescate o polinización. Además, es capaz de operar de forma sostenida sin baterías y puede soportar cargas que son hasta tres veces su peso. 

"Uno de los grandes problemas en microrrobótica es usar energía eléctrica, porque los dispositivos que se pueden usar para transformar energía, los más fáciles de usar son eléctricos", relata a Sputnik Néstor Pérez-Arancibia, Ph. D. en la Universidad de California en Los Ángeles.

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Un dispositivo tan pequeño no puede cargar con baterías para darle potencia,  por lo que los investigadores tuvieron que crear una solución más creativa, y dieron con un músculo artificial que funciona con combustión catalítica. 

"Básicamente esa es la gran innovación y en este caso ocupamos como combustible el metanol. El metanol es un tipo de alcohol que tiene 20 megajulios/kg y es superfácil de usar, entonces es como 11 veces mejor [que las baterías]. Cualquier niño puede usarlo", explica Pérez-Arancibia. 

El músculo artificial utiliza calor para contraerse, por lo que al calentarse y enfriarse se le puede otorgar la misma funcionalidad que el de un músculo real que se estira y se encoge para dar movimiento, con lo que se puede controlar la dirección del mini robot. 

 

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