Han sido 23 años de alegrías, penas, llanto, emoción e histeria. Ser fan de Backstreet Boys no es algo que se pueda explicar con palabras, simplemente se siente y se disfruta a concho.

A fines de 1996 los conocí y desde ese momento comencé una aventura que jamás imaginé iba a vivir en todos estos años. Formaron parte de mi pre adolescencia, adolescencia, juventud y ahora vuelven a colarse en mis 30 y tantos, como si tuviera 13 años otra vez.

No pude ir a Viña en 1998. Era muy niña, vivía en Concepción y mis papás jamás me darían permiso para viajar sola a la ciudad jardín. Frente a esa situación, ese 14 de febrero no me quedó de otra que verlo en la casa y lo viví como muchas, frente al televisor y llorando como si nada más importara.

Grabé el show en un VHS y lo vi tantas veces que terminé rayando la cinta. Me sabía todo de memoria, los pasos, lo que decían, incluso hasta los sonidos que ellos hacían entre canción y canción.

Desde ese momento en adelante el fanatismo comenzó a crecer. Los posters cubrieron mi pieza, empezó la compra compulsiva de revistas, CDs y cualquier cosa que viniera con sus caras. Era el inicio de una etapa que marcaría toda mi adolescencia.

Nunca los vi en vivo en esa época,  nunca vinieron a Chile pero sí a Sudamérica. Fue frustrante en ese sentido pero aun así esos años me dejaron los mejores recuerdos: "Backstreet Boys", "Backstreet's Back", "Millenium" y "Black & Blue".

Pasó el tiempo y ya en 2009 los BSB regresaron a Chile, fecha en la que yo ya había sobrepasado los 25 y tenía el dinero para costearme mis propios viajes y conciertos.  Fue lo que hice y los seguí por algunos países de Latinoamérica. Pero no solo ese año, en 2011 hice lo mismo y fue la mejor experiencia que pude vivir junto a un grupo de amigas.

Pero las cosas cambian, una madura y las prioridades son otras. Dejé de desembolsar tanto dinero en ellos y me enfoqué en otros asuntos con el paso de los años. Sin embargo, todo cambió cuando el pasado 23 de enero  se anunció que los chicos volvían a la Quinta Vergara. Se prendieron las alertas y la determinación fue una sola: ir al Festival de Viña 2019 a saldar la deuda de hace 21 años.

La coordinación con amigas empezó de inmediato. Literalmente se pensó y se hizo y a los días ya teníamos las entradas en nuestro poder. Desde ahí ya solo quedaba comenzar con la cuenta regresiva, la que finalmente terminó este jueves 28 de febrero, cuando al fin los vi en el escenario que tanto anhelaba desde niña.

Mis acompañantes y yo llegamos cerca de las 9 de la noche al recinto, entramos sin mayores problemas, íbamos nerviosas, con esa misma ilusión que alguna vez tuvimos cuando estábamos frente a la pantalla hace 21 años. Estábamos tomadas de la mano porque en pocos minutos más cumpliríamos un gran sueño.

Salieron los animadores, y el corazón estaba a mil por hora; mariposas en el estómago; y un nudo en la garganta. Quedaba menos. Los anunciaron y ya no había nada más que hacer, solo disfrutar de los mejores 90 minutos de nuestras vidas.

Comenzó "Larger Than Life" y se fueron los nervios y la angustia que solo minutos antes no me dejaban en paz; en reemplazo llegaron la emoción, la histeria y las ganas de cantar hasta quedar sin voz.

Honestamente, de todos los conciertos a los que he ido, esta fue la primera vez que lo disfruté a concho. Casi no grabé ni tomé fotos, me dediqué a cantar y bailar como si fuera el último concierto de mi vida, el concierto al que siempre quise ir, el que siempre quise ver. 

Ahora, miro hacia atrás y veo a la niña de 13 años que lloraba frente a la tele, justo cuando cantaban "As Long As You Love Me" con un dejo de nostalgia. Esa misma niña, pero ahora convertida en una mujer de 35 años, anoche cantó la misma canción pero con otra mirada.

Cumplí un sueño, cerré una etapa y comenzaré otra. Una que me traiga nuevas cosas, nuevas sensaciones y nuevos sueños que cumplir. Seré fan de Backstreet Boys hasta que me muera, y me quedaré con los mejores recuerdos, porque si hay algo que me voy a poder llevar a la tumba será cada una de las emociones que me hicieron y han hecho vivir en estos más de 20 años de fanatismo.

 

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