Golpe final a candidatura de Bachelet a la ONU: logró apenas un voto de aliento y la mayor cantidad de votos de desaliento
Golpe final a la candidatura de Bachelet: logró apenas 1 voto de aliento y la mayor cantidad de votos de desaliento
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Lo nuevo. La expresidenta Michelle Bachelet obtuvo este viernes un revés que parece definitivo en su carrera para convertirse en la próxima secretaria general de Naciones Unidas, tras realizarse la tercera votación exploratoria de los 15 integrantes del Consejo de Seguridad.
- Según los resultados conocidos extraoficialmente a través del medio especializado PassBlue, Bachelet quedó en el séptimo lugar entre ocho aspirantes a la Secretaría General, con apenas 1 votos de “aliento”, 11 de “desaliento” y 3 sin opinión. Solo superó a la ecuatoriana Ivonne Baki, que no recibió respaldos (0 aliento, 10 desaliento, 5 sin opinión).
- La distancia con los punteros parece insalvable: esta vez la costarricense Rebeca Grynspan recuperó el primer lugar con 9 votos (5 de desaliento y uno sin opinión) seguida por la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett con 8 apoyos.
- Las siguen el argentino Rafael Grossi, el senegalés Macky Sall y el ugandés Olara Otunnu con 5 votos y la ecuatoriana Espinosa con 3.
- La próxima semana, en medio de la Asamblea General de la ONU donde se darán cita los líderes de los países integrantes de la organización, habrá una cuarta votación exploratoria. De acuerdo con fuentes citadas por La Tercera, la exmandataria planea estar en Nueva York.
Por qué importa. Bachelet no solo quedó nuevamente muy por debajo de los otros tres latinoamericanos en carrera, sino que es la candidata con más votos de desaliento.
- Se trata del tercer traspié y seguramente definitivo en su carrera a la ONU. En la primera votación de fines de julio, según medios especializados, obtuvo 6 respaldos, 5 rechazos y 4 abstenciones, lo que la dejó en el cuarto lugar entre los siete candidatos en carrera.
- En la segunda votación de agosto se desplomó: 2 alientos, 6 desalientos y 7 sin opinión. Séptima entre 8 candidatos, con lo que en 20 días perdió 4 de sus 6 apoyos.
“No voy a ser secretaria general”. Aunque los llamados straw polls no son vinculantes ni eliminan automáticamente a un candidato, este resultado adverso instala la pregunta ineludible en el equipo de Bachelet -que integran diplomáticos de Brasil y México además del excanciller Heraldo Muñoz y la exsubsecretaria Gloria de la Fuente- sobre la continuidad de su campaña.
- El pasado 3 de septiembre, en un foro en la Universidad Diego Portales, Michelle Bachelet dijo lo que en Nueva York se daba por descontado prácticamente desde la presentación de su candidatura: “Sé que no voy a ser secretaria general”.
- Lo sostuvo entre risas, agregó que era “un alivio” y no anunció un retiro formal. Sus palabras contrastan con el empecinamiento en mantener su postulación.
- En Santiago, Brasilia y Ciudad de México la frase se leyó como lo que es: el epitafio de una candidatura que nunca tuvo destino.

El obstáculo insalvable. Desde que Gabriel Boric la nominó en febrero junto a Brasil y México, la postulación cargaba con un problema sin solución: la administración Trump, que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad. Ella necesitaba al menos la abstención de Washington y nueve votos. Trump no accedió a recibirla, pese a gestiones de la cancillería brasileña.
- Un portavoz del Departamento de Estado dijo a Folha de Sao Paulo que el próximo secretario general debía alejar a la ONU de una ideología “absurda, politizada y progresista”. El embajador estadounidense ante la ONU, Michael Waltz, adhirió a las críticas que un parlamentario del Capitolio le dirigió a la expresidenta.
- En una reciente entrevista, el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, señaló, en relación a la postura del gobierno de Kast, que “tomamos en consideración la voz de nuestros aliados”, negando que exista un veto de Washington a la candidatura de la exmandataria y que su país está evaluando las distintas opciones.
El fantasma de Kast. En marzo, el gobierno de José Antonio Kast retiró el patrocinio chileno argumentando que consideraba bajas sus probabilidades. Ese no fue el motivo, el motivo real. Kast tenía dos razones, que nunca puso sobre la mesa.
- La primera: en el gobierno no había ninguna disposición a apoyar a una candidata que representa la antítesis de todo lo que defiende Kast.
- La segunda: en las últimas semanas de su mandato, el expresidente Gabriel Boric y Bachelet organizaron la candidatura a espaldas de Kast, entonces presidente electo y que sería el encargado de patrocinarla. Los preparativos incluyeron gestiones con el gobierno brasileño y mexicano. Tenían claro que lo más probable era que Kast no la respaldara.
- Desde entonces, un sector de la oposición ha insistido en que ese gesto hundió la candidatura. Los números dicen otra cosa. Era imposible que la postura de Bachelet volara sin el voto —o al menos la abstención— de Estados Unidos, que manifestó en todos los tonos que ella no era su candidata. El patrocinio chileno no habría cambiado nada.
- La resistencia a bajarse tenía dos motivos. Uno, propio: su equipo, con el excanciller Heraldo Muñoz a la cabeza, presentó la campaña como “una cuestión de convicción”, y ella misma citó a Desmond Tutu para explicar que había que ser “prisionero de la esperanza”.
- Bachelet viajó a Ciudad de México a fines de agosto a presentar un informe de la Cepal y pidió audiencia con la presidenta Claudia Sheinbaum. La respuesta fue un goteo de evasivas en las mañaneras: “no estoy segura si la voy a poder recibir, porque tengo bastantes actividades”.
- En mayo, la había recibido en el Palacio Nacional con elogios en redes sociales; esta vez la hizo esperar dos días. Que la mandataria de uno de los dos países patrocinantes pusiera públicamente en duda la viabilidad de la candidatura equivalía a retirarle el respaldo sin decirlo.
- De México voló a Brasilia a reunirse con Lula. No hubo comunicado oficial. Trascendió que consensuaron mantener la candidatura y aguardar el sondeo de septiembre.
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Muchos candidatos. Otro elemento que complicó su escenario fue que, cuando comenzó formalmente la competencia, había cuatro postulantes. Hoy son ocho. La última en ingresar fue la diplomática ecuatoriana Ivonne Baki, presentada en agosto por Tonga.
- El escenario contrasta con las expectativas iniciales de quienes impulsaban a Bachelet, que destacaban que la carrera tenía un número relativamente acotado de aspirantes. Su principal problema siempre estuvo en Washington, donde todo indica que no fue recibida por las autoridades del gobierno de Trump, como sí ocurrió con los otros cuatro países con derecho a veto: Francia, China, Rusia y Reino Unido.
