Experto en sobornar policías: Stefano Andreotti, el contador que traficó éxtasis desde Europa y con nexos en la guerrilla colombiana
Stefano Andreotti es conocido en el ámbito delictual por su especialidad para lavar el dinero negro de las organizaciones criminales.
T13 En Vivo
El 9 de septiembre, un equipo liderado por un detective del departamento V de la PDI llegó a la calle Camilo Henríquez, en la comuna de Coquimbo. No era una diligencia cualquiera.
Más bien, se trataba de una tarea compleja y que a cualquier policía molestaría: iban tras uno de los suyos.
Sin la espectacularidad clásica de un allanamiento, el grupo de la PDI ingresó al domicilio del agente policial Manuel Figueroa Vega, quien tenía 23 años en la institución. Asuntos Internos había llegado hasta su casa por sus presuntos nexos con la mafia china.
El detective decidió colaborar: explicó que un contador le ofrecía $100 mil para realizar búsquedas de información en el sistema policial. Y que a ese auditor lo había conocido por un concuñado, con quien coincidió en la cárcel en Santiago.

“Dijo ser el contador del Clan Chen”, reveló el agente a los funcionarios de Asuntos Internos, a quienes no dudó en dar su identidad: Stefano Andreotti Parada.
“Dentro de los favores que me pedía, se encontraba el realizar consultas a los sistemas institucionales de la PDI, por una cantidad determinada de personas, él quería saber si eran investigados, si contaban con antecedentes penales u órdenes de detención”, aseguró Figueroa Vega, que alcanzó a gestionar más de 30 requerimientos en la red BRAIN, GEPOL y SIBI. A todas luces, una infiltración grave del crimen organizado.
Con estas revelaciones, el nombre de Stefano Andreotti fue informado rápidamente a la Fiscalía Supraterritorial, donde obtuvieron una orden de captura. Así, un equipo de la PDI comenzó la búsqueda del contador. Y llegaron a tiempo, pues–según fuentes del caso–el imputado estaba en modo escape: lo sorprendieron con una mochila, su pasaporte y efectivo en dólares y peso chileno, en una empresa cerca del Aeropuerto. Además, su celular estaba sin chips, método que se utiliza para evitar la georreferenciación del aparato.
Andreotti no sólo tenía el vínculo con el agente policial de La Serena, sino que también lograron posicionarlo en el subterráneo de Santiago Centro, donde ejecutaron el secuestro extorsivo de Mingkai Fu, cuñado del líder del Clan Chen.
Por estos antecedentes fue formalizado durante la mañana del martes 15 pasado y quedó en prisión preventiva. Un lugar que no es desconocido para Andreotti, pues en los registros del Ministerio Público aparece con nexos más peligrosos: miembro de un cartel de narcotráfico ligado a la guerrilla colombiana y líder de una red que exportaba e importaba éxtasis entre Santiago y Madrid con la complicidad de dos detectives de la Brigada Aeropuerto. Por ambas causas fue condenado. Y para sorpresa de los actuales fiscales supraterritoriales, el narco estaba con medidas de baja intensidad: en libertad.
El contador y financista de los “Emisarios del Cauca”
Todo comenzó cuando la Fiscalía Occidente desbarató una red internacional–liderada por los hermanos colombianos Jonathan y Wilmar Díaz–que intentó enviar dos toneladas de cocaína líquida en sacos de melaza hacia Australia y Nueva Zelanda, en 2019.
De esa investigación, nacieron varias aristas nuevas. Las escuchas telefónicas dieron cuenta de un cartel que estaba operando en Santiago entre cinco organizaciones, lideradas por ciudadanos colombianos y chilenos.
Se trataba de “Los Naros”, “La Familia”, La Jota”, “Los Articuladores” y “Los Andreotti”, cuyos clanes operaban en el centro de Santiago establecidos con casas de seguridad y empresas de fachadas para el lavado de dinero.
La droga–marihuana creepy–provenía principalmente de una facción descolgada de las FARC llamada Columna Móvil Dagoberto Ramos con asentamiento en el Valle del Cauca, en Colombia. Pero, la investigación, también registró nexos con mafias bolivianas para envíos de cocaína y en Europa con drogas sintéticas.

De acuerdo al Ministerio Público, Stefano Andreotti, conocido en el ambiente narco como “Taito”, cumplía el rol más gravitante en este cartel, pues usaba sus negocios formales para darle estabilidad financiera a los clanes: contratos, compra de vehículos de lujo, arriendos de departamentos y creación de empresas eran parte de su estrategia de lavado de activos.
Incluso, fundó una casa de cambios en el centro de Santiago con el objetivo de “licuar” el dinero negro que obtenían del tráfico en Colombia y Europa. Esta planificación iba de la mano, además, para cumplir la visión de Genaro Restrepo, otro de los líderes de esta agrupación, quien en una escucha telefónica instruyó: “bombardear como hijueputa” de droga por los diferentes accesos y fronteras de Chile.
Andreotti, al ser capturado, no dudó en firmar un acuerdo de colaboración eficaz con la Fiscalía, lo que le permitió evitar una larga condena. Esto favoreció allanar un juicio abreviado en 2024 con el que fue sentenciado a cuatro años de libertad vigilada por cuatro envíos de éxtasis desde Europa: operaciones que disfrazó por medio de una empresa llamada “Maestranza Arauco”.
Sin embargo,–en medio de ese proceso–fue descubierto en otros negocios narcos en el Aeropuerto y con la complicidad de dos detectives antinarcóticos del terminal aéreo, además de su entonces cuñado, un cabo del Ejército. Por este caso fue condenado el 10 de septiembre pasado y mañana está programada la comunicación de la sentencia en la que la Fiscalía pidió siete años de cárcel para él y 16 años para ambos exdetectives.
El perfil de Gendarmería: Beca académica, vedetto y eventos en el Caupolicán
La colaboración eficaz en el caso “Emisarios del Cauca” le valió a “Taito” estar en libertad bajo vigilancia de los psicólogos de Gendarmería hasta noviembre de 2028. En esta instancia, Stefano Andreotti reveló que obtuvo su título de contador en la Universidad Central en 2013, donde logró una beca de excelencia académica. Aunque no puedo acreditar su profesión con un certificado.
En ese mismo relató indicó que comenzó a trabajar a los 17 años para ayudar a su familia, producto que sus padres se habían separado. Primero logró un puesto como bodeguero y en 2009 fue contratado como vendedor de repuestos de vehículos.
Cuatro años después–ya con los conocimientos de su profesión–indicó que emprendió su primera empresa de contabilidad. Lo que compatibilizó con otros “pitutos” nocturnos.
“Entre 2009 y 2012, participó como vedetto en el Club Burbujas, durante las noches de los jueves, viernes y sábados para eventos de despedida de solteras que realizaban en dicho local”, se lee en el informe de Gendarmería, al que tuvo acceso Reportajes Teletrece.

En ese mismo documento, Stefano Andreotti dio pistas de cómo ingresó al mundo del narcotráfico. Fue entre 2018 y 2019 cuando lideró shows musicales en Santiago.
“A través de la producción de dichos eventos, indicando traer artistas del rubro de la música tropical colombiana encargándose de varias eventos realizados en el Teatro Caupolicán (...)conoce a líderes de carteles del tráfico colombiano que tratan con él para acceder a las entradas más caras y localidades VIP del recinto”, detalló el informe sobre intervención del condenado.
Esta relación provocó que se conectara con el narcotráfico. Como se especializó en el manejo de altos volúmenes de dinero en efectivo, comenzaron a realizar negocios “con el fin de introducir droga al país y lavar dinero”.
Así, en medio de un viaje a España–y con la información de sus nuevas amistades colombianas–realizó gestiones para la importación de “transformadores eléctricos” con su empresa Maestranza Arauco en la que introdujo un cargamento de MDMA.
De esta manera, su nombre comenzó a recorrer el mundo criminal. Se especializó en “lavar” el dinero del crimen organizado. Y no sólo eso: se hizo experto en “fichar” a policías para sus intereses. Tal como ocurrió en la causa que lo condenó con detectives del Aeropuerto y en el caso Fodich. Según la investigación de la Fiscalía Supraterritorial, estaba conectado a varios funcionarios de la PDI, a quienes les solicitaba información reservada como diligencias y órdenes de detención.
Un contador, cuyo teléfono de seguro abrirá nuevas aristas por sus largos tentáculos con mafias internacionales, pero por sobre todo por sus amplios nexos en la policía.
