Día Mundial del ACV: Aprende el método R.A.P.I.D.O. para reconocer las principales señales de alerta y saber cuándo actuar
Pexels - ACV (referencial)
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Este jueves 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), jornada para crear conciencia sobre la prevención, la detección temprana y la urgencia médica ante esta emergencia.
Una sonrisa asimétrica, la dificultad repentina para pronunciar una frase o la pérdida de fuerza en un brazo pueden parecer síntomas aislados, pero también son señales de un accidente cerebrovascular (ACV). Se trata de una emergencia médica en la que el tiempo es determinante: reconocer lo que está ocurriendo y buscar atención inmediata puede influir en las posibilidades de tratamiento y recuperación.
"Un ACV ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre hacia una parte del cerebro o cuando se produce un sangrado dentro de este órgano. Existen dos tipos principales: el isquémico, que se produce por la obstrucción de un vaso sanguíneo, y el hemorrágico, causado por la ruptura de un vaso. Aunque sus mecanismos son diferentes, ambos requieren atención médica urgente", explica el doctor Álvaro Romero, neurólogo de Clínica Indisa.
R.A.P.I.D.O.: El método que te puede ayudar a reconocer un ACV
Uno de los aspectos fundamentales para enfrentar un ACV es identificar sus síntomas, que habitualmente aparecen de manera repentina. Para facilitar su reconocimiento, los equipos de salud promueven el uso de la palabra RÁPIDO, una herramienta que permite recordar las principales señales de alerta y la necesidad de solicitar asistencia inmediata. La Municipalidad de Santiago, a través de su Dirección de Salud (DISAL), lo compartió con la comunidad en el marco del Día Mundial del ACV.
- R – Rostro: observar si un lado de la cara está caído o torcido al pedirle a la persona que sonría.
- A – Alteración del equilibrio: identificar mareos repentinos, dificultad para caminar o pérdida brusca de coordinación.
- P – Pérdida de fuerza: solicitar que levante ambos brazos y verificar si uno cae o presenta debilidad.
- I – Impedimento visual: detectar pérdida repentina de visión o visión borrosa en uno o ambos ojos.
- D – Dificultad para hablar: reconocer problemas para pronunciar palabras, expresarse o comprender lo que se dice.
- O – Obtener ayuda: llamar inmediatamente al 131 del SAMU o acudir a un servicio de urgencia hospitalario.
"Ante la aparición repentina de alguno de estos síntomas, no hay que esperar a que desaparezca ni atribuirlo al cansancio. Es fundamental buscar atención médica de inmediato, porque existen tratamientos cuyo uso depende del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas", explica el neurólogo de Clínica Indisa.

Frente a la sospecha de un ACV, la rapidez de la atención permite evaluar qué tipo de evento está ocurriendo y determinar el tratamiento indicado. En algunos ACV isquémicos, ciertos pacientes pueden beneficiarse de tratamientos para disolver el coágulo o de procedimientos para extraerlo, según el tiempo transcurrido, los resultados de las imágenes y sus características clínicas.
Por eso, ante una señal de alerta, se debe acudir de inmediato a un servicio de urgencia. También es útil recordar la hora en que comenzaron los síntomas o cuándo fue la última vez que la persona estaba bien. No se debe esperar a que se presenten todas las señales para pedir ayuda.
¿Cómo prevenir? Estudio refuerza la importancia de realizar controles periódicos
La hipertensión, la diabetes y el colesterol elevado son algunos de los principales factores de riesgo asociados a los ataques cerebrovasculares (ACV). El problema es que estas condiciones pueden desarrollarse durante años sin presentar síntomas, por lo que muchas personas desconocen que necesitan atención o seguimiento médico.

En línea con el Día Mundial del ACV, un análisis de chequeos preventivos realizados en Chile durante 2025 y 2026 por Besplus, empresa dedicada a acercar la prevención médica a los lugares de trabajo, reveló resultados que refuerzan la importancia de realizar controles periódicos, incluso cuando las personas se sienten bien.
De las 8.516 personas examinadas, un 34,7% presentó niveles de colesterol total superiores a 200 mg/dL, valor utilizado como referencia en el análisis. Además, entre un grupo de más de 1.600 personas que se realizaron exámenes más completos, casi la mitad (48,8%) registró al menos dos resultados que requerían revisión, relacionados con el colesterol, los triglicéridos o el control del azúcar en la sangre.

"Muchas veces creemos que si nos sentimos bien no necesitamos hacernos exámenes. Sin embargo, hay condiciones que pueden avanzar sin provocar molestias y que solo se detectan mediante un control de salud. Por eso es tan importante que la prevención sea parte de nuestros hábitos y no algo que dejamos para cuando aparece una enfermedad", señala Eduardo Bustorf, fundador de Besplus.
Los resultados también muestran que la necesidad de prestar atención a estos indicadores no se limita a las personas mayores. Entre los adultos de 18 a 39 años examinados, un 26,3% presentó niveles de colesterol LDL, conocido como colesterol malo, iguales o superiores a 130 mg/dL, un resultado que debe evaluarse según los antecedentes y el riesgo de cada persona.
Si bien estas cifras corresponden exclusivamente a las personas evaluadas en los operativos y no representan a todos los trabajadores del país, permiten reforzar un mensaje importante: conocer el estado de salud es fundamental para identificar oportunamente condiciones que podrían requerir tratamiento o cambios en los hábitos.

En este sentido, prevenir un ACV no significa únicamente saber reconocer sus síntomas, sino también mantener bajo control los factores que pueden aumentar el riesgo de sufrirlo. Medir periódicamente la presión arterial, controlar el colesterol y los niveles de azúcar en la sangre, evitar el tabaco y mantener una alimentación equilibrada son algunas de las medidas que contribuyen a cuidar la salud cardiovascular.
Desde Besplus destacan que uno de los desafíos es facilitar que las personas puedan realizarse exámenes y dar seguimiento a sus resultados, especialmente cuando las responsabilidades laborales y personales llevan a postergar los controles. "Muchas personas no se controlan por falta de tiempo o porque no lo consideran una prioridad mientras se sienten bien. Acercar los chequeos a los lugares de trabajo permite superar parte de esas barreras, pero lo más importante es que cada persona conozca sus resultados y pueda tomar medidas cuando sea necesario. La prevención no termina con hacerse un examen", agrega Bustorf.
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