Conmoción generó la historia de Noelia Castillo Ramos, una joven de Barcelona, de 25 años, a quien le queda tan solo horas de vida ya que este jueves 26 de marzo recibirá la eutanasia por la que lleva luchando dos años. 

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) aprobó su solicitud, rechazando la petición de sus padres de paralizar su muerte asistida. Recientemente, dio una entrevista exclusiva a Antena 3, donde dio los detalles que le llevaron a querer terminar con su vida mediante esa vía. 

"Me quedan cuatro días, porque el 26 ya me hacen la eutanasia", comenzó Noelia en su última entrevista al medio citado.

Según dio a conocer en la entrevista, en 2024 tomó la decisión de solicitar la muerte asistida, luego de sufrir una paraplejia irreversible tras precipitarse desde un quinto piso hace algunos años. 

"Ninguno de mi familia está a favor, pero la felicidad de un padre no tiene que estar por encima de la de una hija o de la vida de una hija", expresó.

A pesar de esto, valora la oportunidad, ya que nunca dudó en su lucha y asegura que es el final que tuvo claro desde el principio. 

La última petición de mujer que recibirá eutanasia

En la entrevista, se sinceró y expresó una de las últimas peticiones en vida que tuvo para realizarse el procedimiento: que ninguno de sus familiares se encuentre en la pieza cuando reciba la inyección letal. 

Según dio a conocer, el procedimiento se realizará en su habitación, sin testigos. 

"Les he dicho que la familia puede venir a despedirse, pero no cuando me vayan a poner la inyección", expresó.

Su madre, Yolanda, pasará la noche previa junto a su hija. Pero la joven no quiere ni que ella la vea morir. "Mi madre me dijo que, igual que me ha visto nacer, que quiere verme cerrar los ojitos... pero le he dicho que no", indicó.

Su madre, en tanto, confesó que a pesar de que ha decidido acompañar a su hija hasta el final de sus días, "no estoy conforme, pero siempre voy a estar a su lado". Acerca de su padre, en tanto, Noelia declaró que "para él ya estaba muerta".

Un poco más cercana se mostró su abuela, quien dándole un fuerte abrazo entre lágrimas le dijo: "Algún día estaremos juntitas, no tardaremos mucho y seremos felices".

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