Por Paula Comandari

Los diputados democratacristianos fueron el principal foco del infructuoso lobby que desplegó ayer el gobierno para conseguir el rechazo de la acusación constitucional en contra del intendente Felipe Guevara, quien hoy está en el banquillo de los acusados por instaurar la política del copamiento, que básicamente consistió en instalar a un grupo de Carabineros en Plaza Italia, los días 20 y 27 de diciembre, con lo cual, según la oposición, infringió el derecho a reunirse y manifestarse, algo que está garantizado en la Constitución. 

La principal idea en la que insistió el propio suspendido intendente, al comienzo de la larga jornada de ayer, es que él no había dado esa orden a la fuerza policial, y que la confusión se había generado, porque días antes él había entregado el mensaje de que iba a aplicar tolerancia cero a la violencia. Su argumentación no tuvo eco en la oposición, porque como le enrostró la diputada Alejandra Sepúlveda -quien lideró la acusación- era totalmente imposible que Carabineros no le informara su estrategia para enfrentar la contingencia durante esos días. 

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Ayer, durante toda la jornada, La Moneda desplegó intensas gestiones para frenar la acusación. Según el ministro Gonzalo Blumel, si se concretaba la acusación constitucional se ponía en riesgo la seguridad hoy y en el futuro, algo muy grave considerando la crisis actual, en la que los enfrentamientos entre ciudadanos y Carabineros en varios puntos del país siguen siendo muy fuertes y violentos, algo que parece no terminar. “La Cámara de Diputados lamentablemente ha dado curso a la acusación constitucional. Con esto se comete no sólo una injusticia,  sino que se debilitan seriamente las capacidades institucionales para resguardar el orden público”, señaló en Twitter el titular de Interior.

Esta misma línea reforzó el jefe de gabinete en la entrevista que realizó este viernes en Tele13 Radio.  

La preocupación del gobierno y los parlamentarios oficialistas está puesta en lo que sucederá en marzo y abril, meses que todos vaticinan, la temperatura subirá aún más. En ese contexto, varios diputados intentaron convencer a sus colegas de oposición de rechazar el libelo, con dos puntos estratégicos: que la acusación provocaría que hayan pocos candidatos para asumir el cargo y que quien lo asuma se sienta amarrado de manos, para establecer cualquier estrategia de contención, dicen fuentes de Palacio. 

Además, se comentaba ayer en el Congreso, que el vamos a la acusación también iba a ser un golpe para Carabineros, arrinconándolos en la inacción, algo que preocupaba en el alto mando desde hace varios días, y la razón de por qué han salido a señalar que Guevara nunca les dio ninguna instrucción. 


 

El otro argumento que esgrimieron los diputados Mario Desbordes y Jaime Bellolio es la presencia de una suerte de hipocresía en la oposición, porque la estrategia de copamiento, según ellos, se utiliza desde hace 25 años, en ocasiones varias, como por ejemplo para resguardar el orden en los partidos de fútbol más complicados. “Espero, al menos, que senadores que fueron intendentes, como Ximena Rincón y Francisco Huenchumilla, quienes utilizaron el decreto para restringir manifestaciones sean coherentes y voten en contra de la acusación”, afirmó Jaime Bellolio. 

Pero más allá de los argumentos que levantaron en Chile Vamos y las arduas negociaciones que se generaron ayer, los parlamentarios DC  -los únicos con los que el Gobierno veía alguna chance de alinear- terminaron por desmarcarse de La Moneda. Muy influenciados por el diputado Gabriel Ascencio, quien insistió entre sus pares, que al apoyar el proyecto de pensiones, los obligaba a tomar distancia del Ejecutivo en la acusación, para evitar aparecer ante la ciudadanía como  “vendidos”. Así, no entregaron ningún voto para aprobar la cuestión previa deducida por la defensa del Intendente y sólo concedieron una abstención -de Jorge Sabag- en la votación final, que supuso la aprobación del libelo. 

Por lo mismo, ahora el destino de Guevara está en manos del Senado, quien debiera pronunciarse el lunes 3 de febrero. 

Se le vio nervioso al ex alcalde de Lo Barnechea ayer. Y aunque aún no toma la determinación sobre qué camino tomará, entre sus cercanos afirman que renunciaría antes, si percibe que el Senado votará en su contra. Aunque si eso sucede, apuestan otros, Guevara optaría por negociar su renuncia, a cambio de que los senadores se comprometan a votar en contra del libelo, de modo de no correr el riesgo del ex ministro Andrés Chadwick que tuvo que enfrentar el proceso, aun cuando estaba fuera del gobierno. 

Porque a Guevara sí le pesa quedar fuera de carrera por 5 años.

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