La cacería al mayor tráfico de armas en Chile: 12 chats encriptados en Telegram, fusiles de guerra y explosivos
Aton - La PDI desbarató una red criminal de más de 60 personas, quienes traficaban armas, convencionales y 3D, mediante grupos encriptados en Telegram.
T13 En Vivo
El 30 de octubre de 2024, el fiscal especializado en crimen organizado Sergio Soto dio luz verde a la PDI para tomar las decisiones que estimaran convenientes en el marco de seguir las pistas que llevaran al tráfico de armas no convencionales.
Los informes de inteligencia daban cuenta de un alto flujo de comercialización en redes sociales. Sin embargo, no había claridad de quiénes estaban detrás y cómo lo estaban realizando. Sólo se contaba con algunos reportes de estos ilícitos por sitios como Facebook y algunos canales de whatsapp.
Así, el Ministerio Público autorizó el uso de un agente encubierto para monitorear estas redes criminales que estaban operando en redes sociales. El policía secreto llegó rápidamente a una compra, lo que derivó que sumara más refuerzos con la denominación de cinco detectives más con perfiles falsos.
Pero todo cambió cuando la PDI fichó a un informante encubierto, quien entregó una declaración reservada el 12 de marzo de 2025, detallando un panorama de suma preocupación: identificó una organización criminal vinculada a la comercialización ilícita de armas de fuego y municiones en todo Chile.

El método para esta actividad era chats secretos en Telegram, donde se ofrecía todo tipo de armamento convencional, además de pistolas creadas con impresoras 3D, cuyas máquinas también servían para diseñar accesorios que modificaban las armas en automáticas.
Sin embargo, eso no fue lo más grave que reportó el informante: muchos de los “productos” ofrecidos en estos grupos digitales–aparentemente–vendrían de Argentina. Existiría una banda en San Bernardo que internaría armamento desde el país trasandino bajo la modalidad de correos humanos.
“Las armas provenientes desde Argentina habrían sido sustraídas desde un depósito militar argentino, cercano a la frontera con Paraguay, ofreciendo al informante ir a buscar las armas al sur de Chile para luego comercializarlas, obteniendo ganancias útiles por un monto cercano al millón de pesos por arma”, se lee en informe reservado, al que tuvo acceso Reportajes Teletrece.
Con estos antecedentes, el equipo de agentes encubiertos comenzó a infiltrar los chats privados en Telegram, en los cuales conoció los métodos de seguridad para las ventas, los precios de comercialización, el tipo de armamento y la fórmula de entrega que permitió tener ventas en todo el país vía el uso de la empresa de transportes Starken.
“Los imputados declaraban contenidos aparentemente lícitos, ocultando en su interior armas de fuego, armas de fogueo modificadas, municiones e incluso explosivos de minería, incorporando en bultos formalmente regulares con elementos prohibidos por la normativa vigente”, señaló el reporte de la Policía de Investigaciones.
El modus operandis permitió a estos delincuentes concretar sus operaciones de manera “discreta” y minimizando el contacto directo entre vendedor y comprador. En ese contexto, nadie se conocía entre sí y todo era a través de apodos o nombres ficticios.
Además–como se ha visto en las últimas investigaciones de crimen organizado–esta banda utilizó a terceras personas como “testaferros” para recibir en sus cuentas corrientes el dinero de las ventas del armamento y accesorios, lo que hacía desviar la trazabilidad financiera de los traficantes.
Los grupos de Telegram: apodos falsos y administradores que chequeaban al “comprador”
El uso de la red social Telegram no fue al azar. Sus características con mayor privacidad permitió la creación de grupos y canales con capacidad masiva de integrantes. “Asimismo, la utilización de alias o apodos, mecanismo que permite interactuar sin exhibir el teléfono asociado a la cuenta otorgando con ello el anonimato”, expresó el informe policial confeccionado por los agentes encubiertos, quienes debieron enfrentar dificultades como mensajes temporales, la notificación de capturas de pantalla y la escasa información de los perfiles de usuarios.
Con todo, lograron identificar 12 grupos: “Emoticones de Silencio”, “Portes”, “El Mercenario”, “YlasNerfs”, “Armas Fogueo Chile”, “Arms Metales”, “Certeros de Norte a Sur”, “Puntuales de Norte a Sur”, “Juguetes y Fruta”, “Arm$ Chill”, “Emoticones de Trébol” y “Emoticones de Diablos”.
Estos espacios eran administrados por cinco “fundadores”. Por seguridad, sólo serán descritos por sus apodos: “Gollo”, “Positivo 6.5”, “FF”, “Paranoia Sur” y “Anti Yuta”, quienes tenían las facultades de control y supervisión de estos chats privados.
La función de esta línea de mando “no sólo abarca la regulación del ingreso, permanencia y expulsión de sus integrantes”, sino que además tenían el rol de garantizar la seguridad del anonimato y confidencialidad de las comunicaciones con el objetivo de evadir a los policías.
Estas dinámicas fueron obtenidas por los agentes encubiertos que tuvieron que someterse a los controles propios de estos cinco imputados.
“Al momento de intentar incorporarse a uno de estos grupos de Telegram por medio de una invitación de link, se desplegó un canal de comunicación con el administrador del grupo, quien dentro de sus facultades y métodos de seguridad le preguntó por su apodo, si había sido validado con anterioridad por algún negocio ilícito o si mantenía elementos para comercializar, entregando con ello los parámetros y reglas del grupo”, se lee en el informe reservado al que tuvo acceso Reportajes Teletrece.
Los armeros: 45 clandestinos y 7 digitales
El segundo eslabón de esta organización de tráfico de armas corresponde a los proveedores, quienes participaban de los variados grupos de Telegram ofreciendo su “mercancía”.
“Estos integrantes son los encargados de proveer armas de fuego convencionales, armas de fogueo modificadas, armamento de fabricación artesanal incluyendo aquel elaborado mediante tecnología de impresión 3D, así como municiones convencionales y artesanales (...) aseguran el abastecimiento de las especies ilícitas necesarias para su comercialización”, detalló la investigación del Ministerio Público.
Así, los agentes encubiertos perfilaron tres modalidades para la entrega de la “mercancía”. El modo directo: el arsenalero propone un punto de reunión para ejecutar el intercambio. Por lo general, eran zonas públicas como parques o estaciones de metro.
Pero en muchas oportunidades se aplicó una modalidad indirecta con el envío por empresas de encomienda. En ese sentido, aparecían los intermediarios para facilitar sus cuentas corrientes, donde se realizaba el pago completo o un adelanto en el caso de las armas que se construían con las impresoras 3D.
Una vez completada esa instancia y el chequeo de los administradores–que validaron que el comprador fuera del hampa–, el producto era enviado por Starken, cuyo sistema evitaba todo tipo de fiscalización policial.
“Es un fenómeno delictivo novedoso. No estábamos acostumbrados y hacía muy difícil su investigación, porque todo era por mensajería encriptada, lo que era muy difícil de acceder. Es una cantidad importante de personas dedicadas al tráfico de armas. Era un elemento que no teníamos avizorado”, comentó el fiscal supraterritorial, Miguel Ángel Orellana.
En ese contexto, lo que más preocupó de la “Operación 3D” fue la participación de los “armeros artesanales digitales”, quienes no sólo permitían construir accesorios para modificar armas convencionales–transformarlas en automáticas–, sino que podían crear armas nuevas con tecnología de impresión tridimensional, las que se denominan “armas fantasmas” dado que carecen de registro, numeración y trazabilidad.
En esta cadena aparece el grueso de esta organización: 45 armeros convencionales y siete especialistas en el manejo de las impresoras, cuyos diseños eran obtenidos de videos de youtube.
Era un supermercado virtual. Desde pistolas clásicas como revólver y nueve milímetros hasta fusiles de guerra y explosivos con sus detonadores, lo que se podía obtener por montos accesibles y enviados por empresas de transportes.
Así se desprende en uno de los diálogos por Telegram, detectados por la PDI:
–”Haceme un buen prexio nero”
–”300 las dos dinamita
40 las dos exizas (arma hechiza)
50 la doble”
–”300 con la hechiza de regalo, mano
Puede ser mañana mismo?”
–"Si hmno no hay atado
tendría que ser po Starken.. Hay echo trato con un maxucado certero”
–”Certero 100%, preguntame no más”
–”El gollo (admintrador) dijo que eraí certero
Ya Rey, te llamo por videollamada”.


