La muerte de Héctor Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero”, marca un punto de inflexión en la historia del Tren de Aragua, la organización criminal nacida en Venezuela que durante la última década extendió sus operaciones a varios países de América Latina, incluido Chile. El líder de la banda era uno de los delincuentes más buscados de la región y tenía órdenes de captura activas en tres países.
La noticia fue confirmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que el Comando Sur ejecutó un "ataque cinético rápido y letal" que permitió eliminar al cabecilla de la organización criminal. Posteriormente, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sostuvo que la operación se realizó con colaboración de fuerzas de seguridad venezolanas.
Según los antecedentes preliminares, el procedimiento habría ocurrido el pasado 9 de junio en una zona minera del estado Bolívar, en el sur de Venezuela. La identidad del fallecido habría sido confirmada días después mediante peritajes realizados sobre restos encontrados en el lugar.
El hombre detrás de la expansión del Tren de Aragua
Guerrero Flores se convirtió en una figura clave dentro del crimen organizado latinoamericano al liderar la expansión internacional del Tren de Aragua desde Venezuela hacia países como Chile, Perú, Colombia y Estados Unidos.
Las investigaciones atribuyen a la organización delitos como tráfico de migrantes, secuestros, extorsiones, trata de personas, homicidios, tráfico de drogas y cobros extorsivos a comerciantes y migrantes.
Durante años, las autoridades identificaron a "Niño Guerrero" como el principal articulador de las operaciones criminales de la banda. Su influencia era tal que, según investigaciones judiciales, continuaba dirigiendo actividades ilícitas incluso cuando se encontraba privado de libertad.
En Chile, el nombre de Guerrero apareció de manera recurrente en investigaciones desarrolladas por la Policía de Investigaciones y la Fiscalía Regional de Tarapacá.
De acuerdo con antecedentes reunidos desde 2021, las autoridades de nuestro país lograron identificar vínculos directos entre células del Tren de Aragua que operaban en el país y el líder de la organización en Venezuela.
La investigación permitió establecer que Carlos González Vaca, identificado como líder nacional de la estructura criminal en Chile, mantenía comunicación directa con Guerrero Flores para reportar actividades delictivas y el control territorial ejercido por la organización.
A partir de esos antecedentes, la Fiscalía de Tarapacá emitió en 2023 una orden de detención contra el cabecilla venezolano, convirtiéndose en la primera solicitud de captura dictada en Sudamérica en su contra.
Los investigadores sostenían que el líder criminal no solo conocía las operaciones desarrolladas por las células instaladas en territorio chileno, sino que además impartía instrucciones a distancia para la ejecución de distintos delitos.
Al momento de su muerte, Guerrero Flores era requerido por tres países: Chile, Estados Unidos y Venezuela, los únicos que mantenían notificaciones rojas internacionales activas en su contra.
Las acusaciones incluían delitos asociados al crimen organizado transnacional, narcotráfico, tráfico de armas, tráfico de migrantes, secuestros, extorsiones y homicidios.
En Estados Unidos, la presión sobre el líder criminal aumentó significativamente durante 2024. El Departamento de Estado llegó a ofrecer una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información que permitiera su captura o condena.
Parte de la notoriedad de Guerrero Flores estuvo ligada a sus reiteradas fugas de prisión.
En 2012 logró escapar de la cárcel de Tocorón, aunque fue recapturado un año después. Sin embargo, volvió a convertirse en objetivo prioritario de las autoridades tras desaparecer nuevamente en septiembre de 2023, cuando las fuerzas venezolanas intervinieron el penal que durante años fue considerado el principal centro de operaciones del Tren de Aragua.
Desde entonces permaneció en la clandestinidad, mientras organismos de inteligencia y policías de distintos países intentaban ubicar su paradero.