Samuel Pérez, joven futbolista de 16 años recién cumplidos, nació en Australia, pero su padre es chileno y sueña con que su hijo juegue en Universidad de Chile. El joven, con su estatura de 1 metro 85, promete como defensa central de los azules.
De hecho, entrenó con la Sub 15 de la U durante el segundo semestre del año pasado, entre julio y diciembre, y ahora cuando regrese de sus vacaciones se debería integrar a la Sub 16. Pero hay un problema, que involucra a la FIFA, que le impide a Samuel convertirse en futbolista profesional en nuestro país.
El joven no puede ser inscrito en el "Romántico Viajero" porque hasta el año pasado jugaba en un club del país donde nació, el Western Sydney Wanderers.
Jorge Pérez, el padre del muchacho, contó desde Australia a Las Últimas Noticias que el proceso no ha sido fácil.
"Samuel tiene la nacionalidad chilena por mí, y se podría pensar que porque es chileno el proceso es mucho más fácil, pero no es así. Hicimos una solicitud por intermedio del club, que se traslada de una federación a la otra y también a la FIFA. Y la FIFA es la que hace las preguntas. Nosotros hicimos la aplicación a principios de agosto y en octubre la FIFA pidió más papeles, uno de esos era una prueba del contrato de arriendo, pero desde ahí no hemos sabido más", contó el papá.
Todo comenzó en 2023 cuando el joven futbolista viajó por primera vez a Chile. En 2024 se le dio la oportunidad de jugar en Universidad Católica, pero después el papá se puso en contacto con el área de captación de la U.
En el Centro Deportivo Azul (CDA) le dieron la oportunidad de integrarse a la Sub 15, para una prueba de un mes, pero sólo unas semanas bastaron para que desde la U manifestaran su interés en incorporarlo como jugador. Incluso fue registrado por el club, iniciando el trámite para poder inscribirlo para jugar el Campeonato Nacional.
Pero ahí apareció la piedra de tope. "Ese proceso es de la U con la ANFP, y la ANFP con la FIFA. Se comunican entre las tres partes, pero a la familia no se le comunica nada", lamentó Jorge.
Desde el club australiano dieron luz verde para que Samuel juegue en la U. Sin embargo, es la FIFA la que requiere visar varios aspectos previamente.
"Piden hartos papeles, como el certificado de nacimiento de Samuel, su cédula chilena, el contrato de trabajo, de arriendo y algunos otros papeles federativos para inscribir al jugador. Todo esto para ver realmente que un padre o la familia se va a cambiar de país. Nosotros entregamos todos esos papeles en agosto y octubre, yo viajé con Samuel para vivir y trabajar en Chile, y estábamos preparados para vivir allá y encontrar trabajo. Pero ya estamos en febrero y esa es nuestra frustración, porque ya no se puede entregar ni preguntar nada más", expresó el padre al periódico.
A Samuel incluso lo siguen desde el equipo de scouting de la Selección Chilena y él se siente identificado con nuestro país. Pero el padre cuenta que "lo único que le pidieron es que jugara el torneo para poder ir a verlo. Hay hartas oportunidades bloqueadas por el hecho de que no puede jugar".
¿Qué dice la FIFA?
Jorge Guerrero, gerente de desarrollo del fútbol joven de Palestino, explicó a LUN que la FIFA no permite transferencias de menores de edad de un país a otro, independiente de la nacionalidad.
"No importa si un chico es chileno, porque básicamente están tratando de proteger el tráfico de menores. Esto está establecido en el Estatuto del Jugador, que es uno de los documentos más conocidos de la FIFA", precisó
Si bien hay excepciones, la mayoría no aplican en Chile. "La única situación que opera en nuestro país es que los padres se hayan trasladado de un país a otro por una razón distinta al fútbol. Por eso, los clubes deben demostrar que entraron en contacto con el jugador cuando él ya lleva harto tiempo en Chile. Y eso hay que demostrarlo", recalcó.
El gerente advirtió que el trámite puede demorar desde semanas hasta años, siendo aún más lento si el jugador estuvo inscrito en un club en otro país, porque para el ente rector del fútbol mundial es muy probable que haya una razón futbolística.
"La FIFA tiende a sospechar que la razón es que la familia se trasladó para que el niño pueda jugar fútbol", concluyó Guerrero.