La Berlinale es uno de los festivales que más satisfacciones le ha traido al cineasta chileno Sebastián Lelio. El director de 42 años recibió dos premios en 2013 gracias a la película "Gloria" —mientras Paulina García se quedó con el galardón a Mejor Interpretación Femenina— y este 2017 reencantó al jurado con "Una mujer fantástica", donde se coronó (junto a Gonzalo Maza) en la categoría de Mejor Guión.

Porque la historia de 'Marina' —interpreada por Daniela Vega—, una mujer trans que defiende a toda costa su dignidad ante las humillaciones y el rechazo de la familia de su novio fallecido, que la degrada encarecidamente al no considerarla normal, fue uno de los relatos que más atención generó durante la realización del certamen.

Eso sí, según Lelio, no solo este certamen tiene los ojos puestos en la industria cinematográfica local.

"El mundo del cine en general le ha estado poniendo atención a lo que está pasando con el cine chileno de manera creciente y constante desde hace ya 10 años", dice el realizador a T13.cl al teléfono desde Nueva York.

En palabras del cineasta, la producción local ha sobrepasado "el rompeolas" de los festivales y está accediendo a la distribución nacional "en serio", después de que Sony Pictures Classics compró el filme para ser distribuido por Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda: "Una cosa es tener la atención de los festivales y otra cosa es que nuestras películas estén en cartelera en los cines de Inglaterra, Francia, Japón, Australia, Estados Unidos".

(Lo que está ocurriendo con nuestro cine) Es más que una percepción condescendiente desde el primer mundo como a veces se entiende desde Chile
Sebastián Lelio

"Esa es una conquista nueva y creo que es el reflejo, la encarnación de lo que está realmente ocurriendo con nuestro cine, que es más que una percepción condescendiente desde el primer mundo como a veces se entiende desde Chile. Es una realidad concreta, un competidor de categoría y si hay atención, interés, es producto de que las películas que se están haciendo tienen fuerza, actualidad, calidad, nivel artístico. Es muy inspirador ser parte de todo esto", añade el director de "La sagrada familia" (2006).

—¿Cómo fue la experiencia de filmar esta película? En otras entrevistas decías que tuviste que "sacarte la ignorancia" antes de comenzar a rodar...

"Fue una película muy difícil de filmar porque no solo hubo que educarse y aprender, sino porque el trabajo con Daniela y la apuesta con Daniela fue al todo o nada. Ponerse la película sobre los hombros y creer que ella iba a ser capaz de sostenerla fue una apuesta gigante que hizo que el rodaje fuera súper difícil porque ella tiene experiencia actoral como cantante lírica pero es una mujer muy joven y entonces era un desafío artístico muy grande el intentar superar todos los obstáculos y hacer una película de nivel. El rodaje fue un proceso muy fuerte de mucho aprendizaje y de muchísimos hallazgos. Creo que es una de las películas más difíciles que me ha tocado filmar, pero es en el riesgo donde se esconde la belleza", dice Lelio.

—¿Cuál es el principal valor de "Una mujer fantástica"?

"Es difícil para un director decir 'el gran valor de mi película es este...'. Yo no lo sé. Creo que es una película hecha para tocar al público, para conectar con él, a pesar de sus temáticas desafiantes. Quiere comunicarse, emocionar, conectar. Y eso está hecho conscientemente y de todo corazón. La película invita a un viaje potente, a un recorrido por territorios desconocidos tanto temáticos como estilísticos, en cuanto a su estilo y esplendor estético, es una película que tiene aspectos inusuales en el cine chileno y quizás latinoamericano, entonces tiene ese toque de originalidad y de locura. El gran juego de la película es que más allá de las posiciones morales o definiciones de mundo que los espectadores puedan tener, de tanto ver a Marina terminen entendiéndola y de tanto observarla terminen sintiendo como ella y queriéndola ver prevalecer. Ese juego de expansión de los límites de nuestra propia empatía es quizás el gran juego que la película propone", expresa el director.

Más allá de las posiciones morales o definiciones de mundo que los espectadores puedan tener, de tanto ver a Marina terminen entendiéndola y de tanto observarla terminen sintiendo como ella y queriéndola ver prevalecer
Sebastián Lelio

Y allí, en palabras del realizador, la invitación es a "explorar nuestra elasticidad espiritual y saber hasta dónde podemos llegar": "¿Queremos juzgarla o permitirla ser? ¿Por qué tenemos que complicarnos tanto? ¿Por qué los personajes se asustan, se aprobleman con ella? ¿Por qué no podemos ser más sencillos y operar desde un lugar más inclusivo, más amoroso? Todas esas son las preguntas que la película se hace, entendiendo que es atrapante, fuerte, intensa, tiene una visualidad poderosa, una música que es potente, una fotografía que cautiva, una experiencia cinematográfica completa".

—En 2016, un filme de Timothy McNeil y coproducido por Mark Ruffalo fue criticado por las organizaciones LGBTQ debido a que el personaje transexual sería interpretado por Matt Bomer y no por una actriz trans. Una decisión opuesta al protagónico de Daniela Vega en tu filme. ¿Sientes que es una obligación tener a una actriz trans para visualizar la exclusión que sufre la comunidad en nuestra sociedad?

"Me parecía que en este caso y dados los tiempos que corren, hacer una película sobre una mujer transexual interpretada por un actor podía resultar en un anacronismo estético, en una especie de aberración estética. Me parecía que era en los albores del cine cuando los negros tenían prohibido actuar, los blancos se pintaban la cara con betún y eso resulta hoy tan aberrante. Eso era lo que me asustaba de hacerlo con un actor y, claro, lo complejo e interesante es que Daniela es una artista: es una cantante, tiene experiencia actoral. Lo central es que esta película tiene en su corazón a una persona real, a una mujer cuyo cuerpo carga una historia y cuenta una historia. Entonces, en el centro de todo está ese documento, está ese retrato, están esas ganas de retratar con ojos que al mismo tiempo examinan y exaltan a esta persona y personaje que son al mismo tiempo el producto de un artificio y de lo real", finaliza Sebastián Lelio.

 

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